El narcofiscal y El H2

Eran vecinos. A dos cuadras de distancia, en Arboledas, Tepic. Un fraccionamiento que, siendo honestos y por las imágenes que encuentro en línea, me parece modesto, ni de lujo ni carente de servicios. Más bien uno de clase media, uno que, relativamente fácil, pasa ...

Eran vecinos. A dos cuadras de distancia, en Arboledas, Tepic. Un fraccionamiento que, siendo honestos y por las imágenes que encuentro en línea, me parece modesto, ni de lujo ni carente de servicios. Más bien uno de clase media, uno que, relativamente fácil, pasa desapercibido. No hay una opulencia ni enormes residencias que nos recuerden a Polanco, en la CDMX, o San Pedro, en Nuevo León, o Chapultepec, en Guadalajara. Eran vecinos, dos cuadras de distancia. Édgar Veytia, el exprocurador nayarita que hoy duerme en una cárcel en Estados Unidos, luego de su detención en San Diego, tras ser vinculado con el crimen organizado, y de quien hoy conocemos cada día más detalles, mismos que nos hacen dudar con más fuerza de la “discreción” con la que llevó esa doble vida de fiscal y narcotraficante. Y Juan Francisco Patrón, El H2, abatido por un helicóptero de la Marina el pasado 9 de febrero. Fuentes oficiales confirmaron a esta columna dicha cercanía vecinal entre ambos siniestros personajes.

Y sería una casualidad, sólo que los antecedentes de Veytia no nos permitan pensar eso, sino que, más bien, nos dan todos los permisos para dudarlo. Ayer, tanto Héctor de Mauleón como Carlos Loret de Mola describieron en sus espacios en El Universal el retrato de este exfuncionario que tuvo acceso a información clasificada de los tres niveles de gobierno. Ambos coinciden en que Veytia fue siempre un personaje al que le gustaba imponerse y amedrentar utilizando el poder disuasivo (e ilegal) de la presencia de las armas de fuego. Solía poner sus armas sobre la mesa o las mostraba a la menor provocación. Pero, además, según datos adicionales que confirman también fuentes de alto nivel a esta columna, Veytia acostumbraba usar escoltas que más bien parecían sicarios: encapuchados que portaban armas largas. Algo inusual incluso para funcionarios del área de seguridad.

A este narcofiscal, para identificarlo más fácilmente, se le vinculaba con el Cártel de los Beltrán Leyva, quienes hace unos años entraron a Nayarit y peleaban para impedir que el Cártel Jalisco Nueva Generación se hiciera con la plaza. Pero, aparentemente, el narcofiscal los habría traicionado (al cártel de los Beltrán y a los hijos de El Chapo) para realinearse con el CJNG. Justo de los primeros era líder El H2, con quien también se vinculó a Veytia mucho tiempo y quien habría sido “puesto” por el narcofiscal para que la Marina pudiera abatirlo. Por eso no es casualidad que la zona en la que residía Veytia coincida con la zona en la que dormía todos los días El H2. Si en política nada es casualidad, en narcopolítica menos.

Por eso mismo también resulta interesante que, tras la detención de Veytia, otro funcionario ligado a una dependencia de seguridad y al crimen organizado se haya entregado a las autoridades estadunidenses en Chicago. Iván Reyes Arzate, directivo de la División Antidrogas de la Policía Federal, tomó la decisión de ir con las autoridades tras enterarse de que era investigado por proteger a los hermanos Beltrán Leyva (¿cuándo ves las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar?). Fue separado de su cargo desde noviembre de 2016. Lo que se sabe es que, trabajando con la DEA como agente antidrogas en México, decidió cambiar de bando y trabajar para el narco. Pero no fue el único que reaccionó a la detención de Veytia. Y es que Joaquín El Chapo Guzmán, a través de su abogado en México, José Refugio Rodríguez, rechazó que haya sido él quien delatara al exprocurador de Nayarit. Rodríguez dijo que su cliente no se ha entrevistado con las autoridades estadunidenses y que, previo a la extradición, tomó la decisión de no delatar a nadie. Y como es mejor curarse en salud, otro que se deslindó de Veytia fue Layín, el alcalde que “robó poquito” y que ahora es candidato independiente a la gubernatura de Nayarit.

De ése, Layín, les cuento mañana…

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