Impunidad, la “chispa” de la CETEG

Haber participado en el robo de un camión repartidor de CocaCola. Los detenidos dicen ser estudiantes del Frente Único de Normales Públicas del Estado de Guerrero. Aquí ya estamos mal. Integrantes de la CETEG retuvieron a su vez a dos empleados de la refresquera. Su ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Haber participado en el robo de un camión repartidor de Coca-Cola. Los detenidos dicen ser estudiantes del Frente Único de Normales Públicas del Estado de Guerrero. Aquí ya estamos mal.

Integrantes de la CETEG retuvieron a su vez a dos empleados de la refresquera. Su intención fue la de “negociar” la liberación de sus compas. Es decir, los tomaron de rehenes, por fuerte que sea la palabra y por fuerte que suene ésta nos lleve a pensar en el modus operandi de cualquier grupo terrorista. ¿O de que otra forma se les puede llamar? Aquí ya estamos peor.

La autoridad del estado, hoy en manos de Rogelio Ortega, se sentó a negociar. Y luego por qué los grupos criminales han permeado los varios niveles de gobierno. Aquí ya estamos más allá de lo peor, en lo terrible. Lo inadmisible.

Los compas de la CETEG fueron liberados, sólo así los empleados de Coca-Cola pudieron recuperar su libertad. La empresa refresquera suspendió en algunas localidades la distribución de sus productos.

Ah, pero exclaman los “manifestantes” que lo suyo son los actos de protesta por la impunidad con la que se gobierna. ¿Lo que ellos realizan no es exactamente lo mismo? Robaron, fueron detenidos y se las ingeniaron: secuestraron para impedir castigo por el robo. Se salieron con la suya. Detestable actitud de éstos, lamentable actitud de las autoridades.

Será una comparación fuera de proporciones, dirán algunos, pero pensando fríamente esto es un acto que en su forma más básica se parece a los métodos que emplea el Estado Islámico para realizar sus atropellos, que no hablo de ejecuciones (faltaba más), sino de sus métodos de extorsión. Ya nada más les falta videograbarse y pedir recompensa. Aunque las redes sociales están plagadas de fotografías en las que los compas de la CETEG y aliados, irrumpen en comercios y se roban televisores y hasta chelas “para pedir justicia”. Vaya manera de transgredir lo que sí es un grito ciudadano genuino; pero que ha sido tomado por ellos para hacer su agosto y jalar toda el agua posible a sus operaciones y molinos.

Lo que ellos realizan dista mucho de ser una protesta social. Eso es robo y extorsión, llamemos a las cosas por su nombre.

¿Cómo se puede pedir el respeto a la ley, como lo hacen estos compas, si son ellos los primeros en violentarla? ¿Creerán que la ley es sólo a capricho? Que nos digan mejor cuáles y de quiénes son los intereses para los que están trabajando. Porque sus actos están muy lejos de la protesta social legítima.

No veo a todos aquellos progres, que los defienden desde sus respectivas trincheras, reconociendo que están cometiendo delitos en nombre de la justicia, no veo que estén pidiendo que sean castigados. Sólo veo una posición cómoda en la que ser víctimas se convierte en un negocio redituable.

Para algunas voces estos cuestionamientos son incómodos, hasta absurdos. Como si fuera una obligación apoyar estos actos porque es, dicen, una “protesta social”. Existen grupos que sí se organizan, que sí proponen, que sí aportan. La CETEG y aliados sólo violentan un clima de por sí ya lastimado. Y las autoridades estatales, a cargo hoy de Rogelio Ortega, con sus “negociaciones” sólo solapan la actitud de los compas. Uy, pero ya vienen las elecciones y dejará al estado en la misma situación. Ya será arena de otro costal, dirá, pero mientras hace como que está ahí sin hacer absolutamente nada por mejorar las condiciones de un estado que lo está pidiendo a gritos.

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