Garrotazos al avispero

Falta tiempo para que México pueda ver el sexenio de Peña Nieto con perspectiva histórica. Con sus reformas estructurales les pisó los callos a muchos intereses al mismo tiempo. Al magisterio, a los monopolios de telecomunicaciones, a los empresarios (con la reforma fiscal y de competencia) y a mucho más

En esta columna exploro la historia reciente de México para mostrar que los presidentes que han dado “garrotazos” sin ser estratégicos han terminado en la ruina. Tal es el caso de Calderón y EPN. Me parece que AMLO pudiera estar cometiendo el mismo error. Es urgente que se reconsideren algunas de las decisiones que se están tomando si se quiere el éxito para México.

Muchos presidentes han querido dar garrotazos. Algunos, le han atinado al avispero.

Calderón pasará a la historia como el presidente que le pegó un garrotazo al avispero del crimen organizado. Al declararle la guerra al narco en todo el territorio nacional sin entender las consecuencias que ello generaría, desató una mascare de violencia de la que todavía no nos recuperamos.

Básicamente, a Calderón le faltó entender que, al golpear un cártel de la droga, éste se fracturaría en células que lucharían unas contra las otras, y que serían mucho más difíciles de aplacar.

El golpe al avispero que dio Calderón le causó perder la Presidencia, y al PAN le costó el partido completo. Hoy en día, el PAN es un grupo de gente peleada entre sí y Calderón está intentando hacer un partido libertario de la mano de su esposa.

Si Calderón hubiera sido más estratégico en su lucha contra el narco, otro gallo hubiera cantado. Luchar contra el crimen organizado era necesario. Calderón fue valiente al hacerlo. Ojalá hubiera sido valiente y estratégico.

Enrique Peña Nieto también pegó garrotazos, y peor, a muchos avisperos. Falta tiempo para que México pueda ver el sexenio de Peña con perspectiva histórica. Quizá una de las razones por las cuales Peña terminó su sexenio en la ruina fue porque con sus reformas estructurales les pisó los callos a muchos intereses al mismo tiempo.

EPN le pegó al avispero magisterio, a los monopolios de telecomunicaciones, a los empresarios (con la reforma fiscal y de competencia) y a mucho más.

Sus garrotazos fueron de tan diversos que, incluso, destruyó al PRD.

El Pacto por México comprometió al PRD a realizar reformas estructurales con fuerte contenido de mercado (como con la energética).  Al hacerlo, el PRD perdió toda consistencia ideológica y se percibió como “vendido al PRI”. Así, a Morena le costó nomás un soplido echar al PRD abajo.

Luego de tantos garrotazos para 2014, EPN ya tenía muchos enemigos y en muchos lados.

Los escándalos de corrupción, Ayotzinapa y su incapacidad para resolver el problema de violencia terminaron hundiéndolo aún más.

AMLO tiene que evitar cometer el mismo error. No parece que sea el caso. AMLO está dándole garrotazos a muchas cosas al mismo tiempo y con muchas prisas, lo que hará que en una de esas le pegue a un avispero.

Es legítimo que AMLO quiera cambiar las cosas. Lo que no lo es, es que para implementar su agenda trate de soltarle un garrotazo a las instituciones legalmente establecidas a fin de crear cambios más rápidos.

No se debe pegarle garrotazos al avispero  del Congreso. Pedir por medio de un memorándum que se deje de implementar una legislación es poco estratégico porque destruye la legitimidad del Ejecutivo y del Congreso. Mejor que se discutan las leyes y que se aprueben cambios.

Tampoco es recomendable pegarle garrotazos al avispero de las instituciones autónomas.

Mandar perfiles tan malos como los de la CRE es poco estratégico porque pone a todas las instituciones autónomas en contra de AMLO, o al menos, las pone a temerle.

Mejor que se discuta abiertamente cómo mejorar la autonomía. Hay forma de lograr que las instituciones sean independientes, no sólo del poder político, sino también de los poderes económicos.

Pegarle garrotazos al avispero de la prensa, es también muy delicado.

La prensa puede estar sesgada. Aun así, enfrentarse a ella no es un camino estratégico. Hay mejores maneras de crear un cambio.

Tampoco vale la pena crear expectativas imposibles. Acaban de salir los números de homicidio de marzo y nuevamente, México es más violento que nunca en su historia.

Más aún, la lucha contra el huachicol no tuvo resultados. Todo parece indicar que en enero hubo más tomas clandestinas que antes.

AMLO y su equipo deben crear un plan que considere que lograr su cometido tomará tiempo. La tarea de gobernar es grande, y merece ser bien pensada.

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