Las otras Zonas Económicas Especiales de México

Ya hay Zonas Económicas Especiales en México, se llama frontera norte. Las creamos indirectamente hace 20 años con la firma del TLCAN. Hoy, estas zonas enfrentan retos únicos que nos dan lecciones, de primera mano y en territorio nacional, sobre qué debemos hacer en las verdaderas Zonas Económicas Especiales que ahora estamos creando en el sur.

Esta semana, el Instituto México del Centro Wilson en Washington, D.C., un reconocido centro de investigación, publicó un estudio cuyos resultados elegantemente nos recordaron lo que muchos habíamos olvidado en la reciente discusión sobre las Zonas Económicas Especiales: que éstas ya existen. O, al menos, que existe una forma muy similar a ellas en el norte del país desde 1994 cuando se firmó el TLCAN.

El TLCAN hizo por el norte lo que hoy harán las ZEE por el sur: permitir la llegada de inversión billonaria a comunidades que anteriormente la recibían de forma magra, desarrollar infraestructura estratégica en zonas de alto potencial comercial y mejorar la regulación para hacerla menos restringida.

No hay duda de que las cuasi ZEE del norte han funcionado, pero tampoco hay duda de que, como muestra el Wilson Center en su estudio, Comunidades Competitivas de Frontera, todavía existen importantes retos. Aquí rescato tres que también enfrentarán las ZEE en el sur del país y ante los cuales debemos estar alertas.

Un primer reto es desarrollar comunidades comerciales, no tránsito comercial de paso. A pesar del TLCAN, la frontera sigue siendo un lugar de tránsito comercial más que una comunidad integrada de desarrollo. Es decir, si bien se ha logrado generar algunos conglomerados comerciales integrados (como la industria de los bienes del piel en la zona de Chihuahua/Nuevo México/Texas), en su mayoría no se ha alcanzado una integración comercial plena. Ello se debe a la poca comunicación y colaboración que existe entre cámaras de comercio y gobiernos de ambos países.

Llevando esta experiencia a las ZEE del sur, debemos asegurarnos de que los conglomerados comerciales que en ellas se han desarrollados no sean lugares de tránsito, sino comunidades comerciales ampliamente entendidas, con proveedores locales, comercio local y beneficios para las comunidades donde están estableciéndose. Ello requerirá que se desarrollen mecanismos formales e informales de comunicación entre las industrias locales e internacionales, y entre el gobierno mexicano y los gobiernos de los productores y consumidores. Dicha comunicación deberá ser utilizada no para crear un centro logístico de paso, sino para desarrollar la zona en su conjunto.

Un segundo reto es estar listo para responder a la demanda de trabajadores capacitados. El análisis de la frontera norte, hecho por el Instituto México, es claro en mostrar que no hay suficiente calidad educativa en México. El reto es particularmente fuerte en las zonas más integradas, como Baja California, donde estudiantes graduados de ingeniería de Tijuana carecen de las habilidades que requieren las industrias empleadoras en San Diego, por lo que terminan sin empleo.

Llevando esta experiencia a las ZEE del sur, es fundamental que nos aseguremos no sólo de que existan escuelas, sino que éstas creen alianzas con instituciones educativas internacionales para certificar a sus alumnos. Las alianzas pueden servir, además, como mecanismo indirecto para crear ligas entre comerciantes, como lo ha hecho Texas A&M International University en Laredo.

Finalmente, es fundamental que la medida de éxito de las ZEE no sea sólo el crecimiento económico. La medida de éxito debe ser la reducción de la pobreza. Un estado como Nuevo León ha crecido a 4.1% en la última década, y aun así ha casi duplicado el porcentaje de su población que vive en pobreza laboral (14.7% en 2005 a 27.7% en 2015), claramente no es un éxito.

En conclusión, ahora que discutimos las ZEE, las mejores lecciones de desarrollo económico para México no están en el sureste asiático, sino en casa, en la misma frontera norte, esa es la principal lección que nos dejó el Instituto México con su muy recomendable estudio.

Temas: