El momento de atrevernos, dijo Videgaray

Se atrevieron a recortar el presupuesto federal por 124.3 mil millones de pesos por la caída del precio del petróleo. Medida sin precedentes. Primer recorte que se hace sin que sea una respuesta a una crisis, sino más bien una apuesta por evitarla. Ahora, lo que hace ...

Se atrevieron a recortar el presupuesto federal por 124.3 mil millones de pesos por la caída del precio del petróleo. Medida sin precedentes. Primer recorte que se hace sin que sea una respuesta a una crisis, sino más bien una apuesta por evitarla. Ahora, lo que hace falta es que se atrevan a tomar las medidas para que esto no pase de nuevo.

El problema detrás del anuncio del recorte es simple: el 30% de los ingresos del gobierno provienen de la venta de petróleo. Para 2015, se estimó que la producción petrolera podría venderse a 79 dólares por barril, no por debajo de los 40, como está valuada ahora.

Afortunadamente, para evitar un déficit en las finanzas públicas en caso de que el precio caiga (como lo ha hecho) se cuenta con un seguro que cubre la venta de 228 millones de barriles a 76 dólares, independientemente de cuál sea el precio de mercado. El resto del déficit se cubre a partir de un fondo federal y por la venta de gasolina. La lógica es impecable: cuando el precio del petróleo cae en el mundo, la gasolina se vuelve más barata en todos lados menos en México porque el precio está controlado por Pemex. Por tanto, el gobierno puede obtener recursos extra a partir de comprar gasolina barata en USA y vendérnosla cara, al precio de Pemex.

Pero el diablo está en los detalles. El detalle es que para cobrar el seguro del petróleo es necesario esperar a finales de 2015. La cobertura estipula que el gobierno puede cobrar sólo si el precio promedio del año (de Nov-2014 a Nov-2015) es menor a 79, lo que técnicamente no puede saberse sino hasta diciembre de 2015. Aun más, la cobertura es sólo por un año, lo que implica que no podrá renovarse para 2016. Como no se espera que el precio suba a 79 de nuevo en el corto plazo, la lógica del gobierno es recortar de una vez, sobre todo proyectos de infraestructura que se tienen que pagar en varios años.

El recorte presupuestal no es más que una muestra fehaciente de lo que ya todos sabemos, que nuestras finanzas están enfermas; enfermas de dependencia del petróleo y despilfarro. Y de que hay que curarlas.

Y es que nada de esto estaría sucediendo si se tuviera un gasto público que no dependiera del petróleo; un sistema fiscal que le cobrara impuestos a todos, no sólo a los pocos que pertenecemos a la formalidad; uno que cobrara impuestos por consumir, no por trabajar.

Lo que necesitamos es un gobierno que se atreva a hacer una reforma fiscal de verdad y uno que se atreva a reducir sus gastos clientelares. Uno que ataque la corrupción y los moches que nos cuestan, algunos argumentan, hasta 20% del costo de la obra pública debido a precios inflados. Uno que deje de dar a los diputados dádivas monetarias en forma de construcción de caminos rurales innecesariamente caros. Uno que no nos diga, como lo hizo Peña Nieto el primero de enero en su mensaje a la nación, que se regalarían 13 millones de televisiones como una “medida para mejorar la economía familiar”. En año electoral, por supuesto.

Necesitamos un gobierno que no se deje llevar por caprichos de campaña para aprobar proyectos de infraestructura inviables, como lo era el Tren Yucatán-Quintana Roo, que afortunadamente se canceló como parte del recorte presupuestal.

No puedo concordar más con Videgaray cuando, al anunciar el recorte, dijo éste era el momento de atrevernos. Y sí, es el momento de atrevernos, pero no de atrevernos a hacer recortes sino de atrevernos a verdaderamente cambiar la dinámica de nuestro gasto público, de recortar programas superfluos, de hacer una reforma fiscal de verdad.

Espero que se atrevan.

Espero que no sólo se eficiente el gasto, sino que se diversifiquen los ingresos del gobierno. Lo espero porque si se logra, recordaremos 2015 no como el año del recorte y las vacas flacas, sino como el año en que comenzaron a engordar

       *Doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard

                vrios@post.harvard.edu

                Twitter: @Viri_Rios

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