Charlie Brown

Les juro que en la vida había escuchado hablar de un poblado llamado Santa Rosa, el cual se encuentra en el estado de California, a una hora aproximadamente del bellísimo San Francisco. Ahí me tocó estar la semana pasada con motivo del próximo lanzamiento de la ...

Les juro que en la vida había escuchado hablar de un poblado llamado Santa Rosa, el cual se encuentra en el estado de California, a una hora aproximadamente del bellísimo San Francisco. Ahí me tocó estar la semana pasada con motivo del próximo lanzamiento de la película Peanuts. Éste es un pueblo que se caracteriza por dos cosas: la primera por su cantidad de viñedos y la fabricación de un delicioso vino, mismo que pude degustar, y la segunda porque ahí se encuentra el museo Charles M. Schulz. Quizás muchos no sepan quién es este señor. Les diré que es el creador de Charlie Brown, Snoopy, Woodstock, Lucy, Linus, Sally y toda la pandilla que acompaña siempre a Charlie Brown. El museo es un tributo al trabajo del caricaturista Schulz. Ahí se encuentra la primera tira cómica que realizó en 1947 y llamó Li’l Folks (yo la traduciría como “pequeños amigos”) y que fue publicada en el diario de su ciudad natal, Saint Paul, en Minneápolis. Frente a ella, me percaté que, aun en ese tiempo, ya aparecía un perrito de aspecto similar al que ahora conocemos como Snoopy. Sparky, como le decía todo mundo a Schulz, pidió a los directores del  periódico que su tira saliera diario, y creo que la propuesta no les agradó y terminaron por despedirlo. Dentro del museo está también el casco y muchas fotografías de cuando Schulz participó en la Segunda Guerra Mundial. El museo también nos cuenta cuando Sparky fue a Nueva York para negociar con la unión de periódicos con el fin de que se publicara su tira cómica y no sucedió nada, por lo que tuvo que acudir al sindicato de caricaturistas para que lo ayudaran a que su trabajo de Li’l Folks se publicara en los diarios del país, en donde, finalmente, sí se logró comercializar sus tiras y fue ahí que las bautizaron como Peanuts, que la traducción real es “cacahuates”, pero en sentido figurado se  utiliza como “pequeñeces” y se debe a los chicos que están integrados en las tiras, pues los adultos no tienen espacio porque, según Schulz, no cabían en el cuadro. Su trabajo estaba dirigido, más que nada, a los niños, pero con el tiempo se ganó el agrado de los adultos. La tira hizo su aparición el 2 de octubre de 1950 y, con los años, se convirtió en uno de los más importantes cómics, no sólo de Estados Unidos, sino de todo el mundo, publicándose en 2 mil 600 periódicos para unos 355 millones de lectores en 75 países y traducida a 40 idiomas. El éxito fue tan grande que a partir de 1965 se realizaron especiales animados para la televisión, el primero se tituló Navidad con Charlie Brown. Seguramente usted lo ha visto, pues todavía se sigue transmitiendo en esas fechas. Charles Schulz ha recibido infinidad de homenajes: tiene en su museo la réplica de la estrella que se encuentra en el Paseo de la Fama de Hollywood, la cual fue develada en junio de 1996; el aeropuerto de Sonoma del condado de Santa Rosa lleva su nombre; las revistas Time y Life le dedicaron su portada. La NASA bautizó como Charlie Brown al módulo de mando del Apolo X y como Snoopy al módulo lunar. Este hermoso museo de dos pisos, que alberga casi toda la obra compuesta por 17 mil tiras cómicas, es un bonito tributo al gran creador del cómic más leído y más visto en la televisión. Por cierto, este año se cumplen 65 años de la tira y 50 en la televisión. El museo fue planeado por el mismo Sparky y fue abierto dos años después de su muerte en 2002. Es maravilloso, hay snoopy’s  por todos lados, y conocer el estudio en el que Schulz trabajaba es algo único. Será en noviembre cuando tengamos la oportunidad de ver la cinta animada en tercera dimensión de Snoopy.

Nos leemos el próximo miércoles y nos escuchamos diariamente en: www.onceonceradio.com

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