F2V

Se inició ya el protocolo de salutación con el cual debemos felicitar a los demás y desearles lo mejor para el año entrante. 
Esa es la costumbre, pero encierra 
un problema… saber cómo convertir esos buenos deseos en realidad. 

SALUD, DINERO Y AMOR…

Son las tres cualidades que más nos desearán para ser felices el próximo año, lo cual se agradece que se piense y manifieste, aunque se haya convertido en un cliché, aunque se desee lo mismo a todos, aunque después de cumplir con ese protocolo básico de social cortesía pasemos a otros asuntos más crudos o difíciles o que incluso se lo deseemos a quien apenas acabamos de conocer, sin saber siquiera si se trata de una buena persona, todo eso será lo de menos, ya que la costumbre dictará hacerlo, pues, de lo contrario, nos arriesgaríamos a quedar como poco amables en una época en la que se supone que todo el mundo debe destilar amor, armonía y paz; y si ya entrados en el tema nos ponemos ligeramente metafísicos, constataremos que, con esta conducta, vamos en concordancia con el principio supremo que dice que para que se materialice algo bueno, primero habrá que desearlo, así que al desarrollar nuestro protocolo de felicitación navideña estaremos cumpliendo con el primer paso.

HECHOS, NO PALABRAS…

Sin embargo, lo que nadie nos advertirá jamás es que, para que algo bueno se materialice, no se debe quedar tan sólo en el contexto de la verbalización social, sino que debe necesariamente pasar al terreno de la acción, ésa que es la que pocos emprenden porque cuesta mucho esfuerzo realizar, aquella que significa que debemos de ponernos a trabajar de manera ordenada y eficiente en el logro de los objetivos que nos hayamos propuesto, única manera de hacer que los buenos deseos se conviertan en linda realidad. La sabiduría popular esto lo sabe muy bien cuando nos dice “a Dios rogando y con el mazo dando” o nos advierte que “hechos son amores y no buenas razones”, por eso el día de hoy, en mi último artículo del año, quiero tocar el punto compartiendo, más con objetividad que con romanticismo propio de la época, un camino viable, simple y claro que nos encauce en la dirección de la materialización de los buenos deseos. Por eso a esta colaboración la he bautizado con el enigmático nombre de FACTOR 2V, sígame leyendo y descubrirá el porqué.

SÓLO DOS CUALIDADES…

La primera V es la inicial de la palabra Visión, que consiste en poseer la capacidad de ver anticipadamente la posición o el lugar en el que deseamos estar en un futuro próximo, perfectamente alcanzable. ¿Cómo podríamos hacer realidad algo sin antes definir claramente el objetivo que queremos alcanzar, el lugar donde deseamos estar? Parece perogrullada, pero no lo es, puesto que es precisamente la falta de visión lo que impide a la mayoría de las personas el poder establecer con claridad la estrategia y las tácticas que les conducirán hacia la meta final deseada. Es por ello que toda Visión deberá dividirse en metas parciales a lograr de acuerdo con el tiempo que tomará alcanzarlas, por lo que habrá que establecerlas en metas a corto, mediano y largo plazos, de tal manera que su logro consecutivo y subsecuente conduzca hacia el objetivo final. La segunda V es la inicial de Voluntad, esa capacidad innata que todos poseemos, pero que no muchos logran desarrollar y fortalecer. La Voluntad es la intención, el ánimo o la resolución de hacer algo sin desmayar. ¿Cómo lograr materializar una Visión si se carece de Voluntad? Imposible, ¿verdad? La Voluntad es esa capacidad que nos permite centrar la atención en aquello que se quiere lograr, pues si se la retiramos difícilmente lo conseguiremos. La ciencia ha demostrado en pruebas cuánticas que donde se pone la atención se crea la energía o, dicho de otra forma, ha demostrado que sólo se puede crear aquello que se atiende. Suena fácil, pero no lo es, de hecho, la carencia o debilidad de la voluntad es la principal razón por la que abandonamos el esfuerzo constante que requiere el camino que conduce hacia una situación mejor, a la cristalización de los deseos, a la superación personal, así que la próxima vez que te preguntes el por qué no pudiste lograr algún objetivo que te habías propuesto, en vez de despreciarte o desesperarte, mejor hurga en la posesión de Visión y Voluntad, el Factor 2V que te dejo como mi deseo para el próximo año. ¡Felicidades!

Twitter: @victor_gordoa   

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