Por fin... ¿sí o no?

No existen en nuestra lengua castellana otras palabras más cortas cuyo uso delate más nuestra esquizofrenia verbal: no podemos vivir sin ellas, pero ante su presencia no sabemos qué hacer; a veces las decimos otorgándoles un significado opuesto a nuestra verdadera ...

No existen en nuestra lengua castellana otras palabras más cortas cuyo uso delate más nuestra esquizofrenia verbal: no podemos vivir sin ellas, pero ante su presencia no sabemos qué hacer; a veces las decimos otorgándoles un significado opuesto a nuestra verdadera intención o las omitimos para librarnos de una mala evaluación. Son tan fáciles, pero tan difíciles de decir que igual las usamos cuando no querríamos hacerlo, que las ocultamos cuando las deberíamos expresar. Su incorrecta pero acertada aplicación u omisión nos es muy útil para empoderarnos, ocultar nuestra ignorancia, evitar el compromiso personal, fastidiar a la contraparte, esconder nuestras verdaderas intenciones, obtener beneficios ocultos y mil objetivos más cuya consecución proviene de la amplísima ambigüedad con la que las aplicamos. Llega a tal grado su condición contradictoria que casi todos sabemos entender lo opuesto aun cuando se expresen con toda claridad. Por todo lo anterior estoy seguro de que usted amable lector acordará conmigo en que el uso de los adverbios sí o no es de las cosas más difíciles de entender dentro de la cultura mexicana.

Cuando sí es no…

Tengo tantos ejemplos que usar para comprobar lo afirmado que mucho me temo que me quedaré corto de espacio para poder mencionarlos todos. Pongo primeramente el caso de un hombre de negocios que desea vender su producto y para ello invita a su prospecto de cliente a comer sin saber que después de dos o tres horas de plática insustancial con alguien que no está interesado en comprarle, jamás obtendrá como respuesta la negativa hacia su propuesta, lo que se consideraría poco amable, sino un confuso y difuso sustituto positivo que nunca incluirá un plazo límite. Pasemos ahora al caso de alguien que llega a solicitar algo perfectamente posible a un empleado que ignora el procedimiento para lograrlo. ¿verdad que la respuesta inmediata que obtendrá será que no se puede antes que admitir que no sabe? Apliquemos en el mismo sentido la anécdota de preguntar en la calle a un ignorante el rumbo por el que se localiza tal o cual destino; el sujeto en cuestión mirará a la izquierda, a la derecha, luego al infinito y después nos dirá por dónde debemos ir ¡sin saberlo!, ya que primero muerto antes que decir no sé.

Cuando no es sí…

Las mujeres en sus relaciones con los hombres que las cortejan constituyen todo un catálogo de interpretación contradictoria en torno a las palabras sí y no, dependiendo del gusto o disgusto que sientan por sus propuestas. Por ejemplo, si el hombre les gusta mucho y desean estar con él suelen contestar con un no a la petición para cuidarse de no ser malinterpretadas al acceder tan fácilmente a lo solicitado, en consecuencia el hombre se retirará y ella lo tildará de tonto al no haber entendido que su no significaba sí; por otro lado, si el hombre les disgusta, la respuesta negativa será sustituida con algún adverbio de tiempo como “después” o “luego”, por lo tanto él seguirá insistiendo hasta fastidiarla. Finalmente si desea dar a entender que sí quiere estar con quien le hace la propuesta, entonces responderá con un “quizá” o un “tal vez”.

Miedo al sí y al no…

Dos ejemplos más: pregunte a cualquier autoridad si usted puede hacer algo y la respuesta inmediata que recibirá será que no, aunque sí esté permitido, para eso son la autoridad. Un político jamás dirá que no a las peticiones que sus electores le formulen y entonces lo que hará será cambiar el adverbio de negación por una promesa. La justificación de esta esquizofrenia verbal mexicana se encuentra en el sentimiento del miedo. Sí, el miedo al compromiso que implica decir un sí o un no de manera clara y contundente y ante el compromiso los mexicanos solemos ser miedosos ¿Sí o no?

                *Reactor del Colegio de imagen pública

                Twitter: @victor_gordoa

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