'Ya les dije: no me importa'

El mandatario dejó evidencia de cómo ha gobernado.

El viernes pasado, Andrés Manuel López Obrador en un solo discurso resumió lo que ha sido su sexenio. El Presidente estuvo de visita por Morelos con motivo de la restauración del antiguo Palacio de Cortés y murales de Diego Rivera. Haciéndole competencia a Rivera, el mandatario decidió pintar su propia versión de la realidad.

Lo que pretendía ser un acto protocolario, rápidamente se convirtió en un estadio cuando los aficionados, hartos del desempeño de su gobernador, no dudaron en expresar con abucheos su descontento hacia Cuauhtémoc Blanco. El inquilino de Palacio Nacional con una habilidad de contorsionista subió al escenario para defender, una vez más, al exfutbolista convertido en político, ignorando las evidentes faltas y jugadas sucias en el campo de juego de la administración pública.

“Miren, a lo mejor no les va a gustar, pero, lo quieran o no lo quieran, ya saben que yo siempre digo lo que pienso y que mi pecho no es bodega, y no podemos pensar todos de la misma manera… Les quiero decir cómo pienso yo con relación al gobernador de Morelos: yo pienso que es un gran gobernador Cuauhtémoc Blanco. Ya les dije: no me importa, es mi opinión, y me consta”, se desgañitaba el Ejecutivo ante los chiflidos del respetable que, ejerciendo su derecho constitucional al pataleo, seguían chiflando.

A confesión de partes, relevo de pruebas. En unas cuantas palabras, el mandatario dejó evidencia de cómo ha gobernado el país. “Lo quieran o no lo quieran” y “ya les dije: no me importa” son declaraciones que no requieren mayor explicación, la opinión de los demás lo tiene sin cuidado y la única palabra que cuenta es la suya.

Les faltó el respeto a todas las personas que estaban en el evento y que demostraron con rechiflas que Blanco ha dejado a un estado en peores condiciones que los gobiernos anteriores, que ya es un decir.

Eso no fue todo lo que dijo el Presidente, también añadió: “¿Saben por qué? Porque todo lo que hemos hecho en Morelos lo hemos hecho juntos”. Sería interesante, por no decir hilarante, pedirle al tabasqueño que enumerara, aunque sólo fueran tres o, yendo bajito, dos cosas, que los gobiernos federal y estatal hayan hecho por Morelos.

La obra más grande desde que el futbolista llegó a (mal) gobernar fue el Centro Nacional de Identificación Humana inaugurado agosto de 2022, con el objetivo de apoyar en la identificación de las y los desaparecidos en México. Año y medio después ha sido abandonado y ha dejado prácticamente de operar.

El Ejecutivo reconoció que hay violencia en Morelos, pero de cambiar la estrategia ni hablar: “No les gusta, no me importa (eso ya quedó claro) el que no les guste cuando digo abrazos, no balazos… no se puede enfrentar la violencia con la violencia, no se puede apagar el fuego con el fuego, no se puede enfrentar el mal con el mal; el mal hay que enfrentarlo haciendo el bien, y eso es lo que vamos a seguir aplicando”.

Con esto Morelos puede despedirse de cualquier atisbo de esperanza; mientras siga gobernando el Presidente y el “gran gobernador” que tiene reuniones con integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, la situación no mejorará. Blanco ha logrado que Morelos sea líder en todo lo que no debe: se han registrado cinco mil 2019 homicidios del 1º de octubre de 2018 al 25 de diciembre de 2023; es el sexto estado con mayor número de feminicidios y tiene medalla de oro en secuestros.

Lo único bueno, es que cada vez que el Ejecutivo vaya a Morelos seguirá escuchando la rechifla de los morelenses que, seguramente dirán: “Ya les dije, a mí no me importa lo que opina el Presidente, Blanco es un inútil”.

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