De homicidios y apagones

La administración federal y el partido guinda se han vuelto muy predecibles en la defensa de lo indefendible.

El lunes pasado, Andrés Manuel López Obrador explicó claramente cómo en su gobierno sí había resultados en materia de seguridad al aclarar, de una vez por todas y de forma contundente, que en el país: “No hay más violencia, hay más homicidios”. Frase altamente reconfortante, porque la gente ahora podrá decir: “Al menos no fue víctima de violencia, sólo de homicidio”.

Entendiendo, entonces, en la lógica del Presidente, queda claro que lo que vivió el país desde el martes pasado cuando zonas de 16 estados se quedaron a oscuras no fueron apagones, sólo que se registró menos luz. Conociendo, además, su destreza para aprovechar cualquier circunstancia a su favor, seguramente en Palacio Nacional ya están estructurando “los abanicos del bienestar” para que el pueblo tenga acceso a ese artesanal instrumento. Por supuesto, los amigos de los hijos del Presidente y sus sobrinos ya están apuntadísimos para participar en las adjudicaciones directas y vender las varillas y pegamento.

Otro programa que estarán ideando es “apagones del bienestar” para que millones de mexicanos tengan la oportunidad de tener una cena a la luz de las velas. ¿Cuándo un gobierno neoliberal había procurado que el romanticismo volviera a los hogares mexicanos? El tabasqueño pasará a la historia como el Presidente más romántico de la historia.

Por supuesto hay que dar por hecho que el mandatario se victimizará si los cortes de energía continúan. Negará que los estados de emergencia que ha sufrido el sistema eléctrico hayan sido producto de la ineficacia de la Comisión Federal de Electricidad, tampoco de la política federal de cerrarle la puerta a la inversión privada, mucho menos del capricho de desaparecer el Horario de Verano, sino que todo es culpa del Sol. Ese astro conservador que seguramente se ha unido con la derecha para desestabilizar a su gobierno. ¡Qué casualidad que esto pasa en época electoral, seguramente hasta se hará presente en la marcha del 19 de mayo!

Por supuesto, los morenistas no tardarán en salir a señalar que “es infame sacar raja política de los apagones” como lo han hecho con la crisis del agua y cualquier tragedia que se presente en el país y sea cuestionada por la oposición, medios u organizaciones sociales o de plano recurrirán al truco que han utilizado últimamente: “Hay sospechas de sabotaje” y cuando se pidan pruebas inmediatamente reservarán la información por seguridad nacional. La administración federal y el partido guinda se han vuelto muy predecibles en la defensa de lo indefendible.

López Obrador ha pasado aceite al tratar de explicar en sus mañaneras lo que sucedió con el paro eléctrico. El miércoles, un día después de que se declarara el Estado Operativo de Emergencia del sistema eléctrico, dijo: “Es que yo creo que fue algo excepcional que no se esperaba”, apagones atípicos le llaman. El jueves señaló: “Estamos avanzando bastante para que se ponga a generar energía... o sea, es un asunto transitorio”. El viernes de plano utilizó como pretexto a las mamás para que en su conferencia no hubiera “nada de política, nada de preguntas y respuestas, es para las mamás”.

El Ejecutivo tendrá que hacer un triple salto mortal para justificar la política estatista que ha tenido de la electricidad y que hoy está pasando factura, que ha provocado pérdidas millonarias en la industria maquiladora y manufacturera y empresas de todo tipo, desperdicio de comida, daños a aparatos electrónicos domésticos y la falta de agua por bombeo.

Seguramente culpará al pasado y no habrá ningún asomo de autocrítica de que la CFE no se preparó para lo que es una tendencia: el aumento de temperatura global. Lo que es un hecho es que, al director de la Comisión, Manuel Bartlett, se le cayó otra vez el sistema, ahora sólo en su versión eléctrica.

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