Pedro Infante no ha muerto… vive en el Congreso

A los mexicanos nada más les queda esperar que allá, en Un rincón cerca del cielo, alguien se apiade de ellos y llegue la gobernabilidad

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

En la semana se dio a conocer que dentro del Presupuesto de Egresos 2014 que avaló el pleno de la Cámara de Diputados, se aprobaron 15 millones de pesos para la edificación del Museo Pedro Infante en la delegación Cuajimalpa. De inmediato hubo detractores que consideraron que ese dinero se podría aplicar para otras obras o necesidades.

Sin embargo, Pedro Infante sí merece ese museo; no sólo porque es considerado un ícono de la cultura mexicana que protagonizó famosas películas en la época de oro del cine mexicano, sino porque vive en los corazones de los mexicanos… y del Congreso, y de los gobiernos federal y locales. Con sus películas, el actor podría ser considerado un ideólogo político.

En la semana salió a la luz un Escándalo de estrellas y legisladores. Varios Angelitos negros del cártel de Los Caballeros Templarios visitaron el Senado el 17 de octubre y fueron recibidos por una comisión de legisladores, entre los que estuvo Omar Fayad y Luisa María Calderón. Fue ésta última quien denunció el hecho. Con esta revelación lo que “le ha dado esa mujer” al Congreso fueron dolores de cabeza. Se requieren muchas explicaciones sobre el caso, pero en lugar de hacer las aclaraciones pertinentes, más de un detractor dijo que Cocoa se había convertido en La mujer que yo perdí porque ya no sabe lo que dice.

Pero esa no ha sido la única crisis que a últimas fechas han tenido las cámaras legislativas. Debido a filtraciones periodísticas, el coordinador de la fracción parlamentaria del PAN en la Cámara de Diputados, Luis Alberto Villarreal, se convirtió en Oveja Negra, pues se le acusó de pedir cuotas extras a los alcaldes que llegaban a decirle Necesito Dinero para sus municipios. Sin embargo, el diputado gritó a los cuatro vientos “soy inocente” y se defendió como gato boca arriba.

Los legisladores ya no ven lo duro sino lo tupido. Saben que aunque tienen que sacar varias reformas A toda máquina antes de que se acabe el periodo, a veces el Congreso parece una Escuela de vagabundos que prefiere dedicarse a la grilla y no a sacar a tiempo tareas como las leyes secundarias de la reforma de telecomunicaciones.

Otras reformas que deberían ya salir son las política y energética. En ésta última, el PRD acusa al PRI y al PAN de tener “las cartas marcadas”. El Revolucionario Institucional y Acción Nacional, sin embargo, aseguran que no y que están esperando La Tercera Palabra que falta, que es la del PRD. Sin embargo, el sol azteca encabezado por El Gavilán Pollero, Cuauhtémoc Cárdenas, ya dijeron que esperen sentados. 

Otro tema que no abandona las portadas es el caso de la inseguridad en algunas entidades. El ametralladora se debería convertir en la película oficial de los carteles del crimen organizado que tienen asolado a estados como Michoacán. Esto lo ha denunciado El Seminarista y el cura y el obispo de Apatzingán, entre otros. En Michoacán sigue gobernando la violencia porque Dos tipos de cuidado, el gobernador Fausto Vallejo y el secretario de Gobierno Jesús Reyna, no se ponen las pilas y esperan que Esos de Pénjamo, Miguel Ángel Osorio Chong y Jesús Murillo Karam, les resuelvan sus problemas.

Otro tema muy cercano a la seguridad, es la situación que se vive en las cárceles. El sistema carcelario es una Escuela de rateros. Según la CNDH, en estos centros, los internos toman el control de áreas, se ejerce la prostitución, se concreta el consumo de sustancias ilícitas y algunos grupos tienen el control de la población encarcelada.

Mientras esto sucede, a los mexicanos nada más les queda esperar que allá, en Un rincón cerca del cielo, alguien se apiade de ellos y llegue la gobernabilidad y mejores condiciones económicas. Quieren dejar de ser Nosotros los pobres para poder decir Ahora soy Rico. Mientras eso pasa, el país festeja el pase al Mundial de la Selección Mexicana de Futbol con euforia porque También de dolor se canta.

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