Australia vista a través de su literatura

El único impedimento para el crecimiento de la relación bilateral es el entendimiento mutuo.

Richard Flanagan, uno de los mejores novelistas contemporáneos de Australia, declaró que “escribir te recuerda que nunca estás solo. Escribir y leer es ser optimista”. En mi columna de hoy quisiera enfocarme en el optimismo y el sentido de comunidad inherentes en la tradición literaria de Australia.

Frecuentemente comento que el único impedimento para el crecimiento de la relación bilateral entre Australia y México es el entendimiento mutuo. Necesitamos conocernos mejor, y qué mejor manera de comprender una cultura y al pueblo de una nación que mediante su literatura.

La Australia contemporánea tuvo su origen como una serie de colonias británicas, lo cual significó que nuestra tradición literaria inició a partir de y estuvo vinculada a la tradición ampliada de la literatura británica. No obstante, durante los últimos dos siglos nuestros escritores, poetas y comentaristas han desarrollado un arte narrativo que es clara e inequívocamente australiano.

Los primeros escritores frecuentemente abordaban y se interesaban en características y atributos australianos por excelencia, tales como la belleza y el terror de vivir “en el monte” (in the bush), los forajidos, los relatos de pioneros, los temas y cuestiones aborígenes, la migración y la camaradería (mateship).

Los relatos conocidos como bush ballads de Henry Lawson y Andrew Banjo Paterson se han arraigado tan profundamente en la cultura australiana que hoy en día la canción Waltzing Matilda se ha convertido en el himno no oficial australiano durante eventos deportivos alrededor del mundo. Por cierto, un diplomático japonés adscrito a México recientemente le comentó a mis colegas australianos que sabe de memoria toda la letra de la canción Waltzing Matilda, ya que en la escuela en Japón aprendió inglés australiano.

Novelistas australianos de renombre internacional han escrito acerca de la experiencia de vida en Australia y han creado obras de impacto duradero. Patrick White, el primer australiano galardonado con el Premio Nobel de Literatura, fue distinguido con dicho reconocimiento “por (haber) introducido la literatura de un nuevo continente en el mundo de las letras”; alrededor del mundo se han vendido más de 30 millones de copias del libro de Coleen McCullough El pájaro canta hasta morir (The Thorn Birds); El arca de Schindler (Schindler’s Ark) escrito por Thomas Keneally fue la fuente de inspiración para la famosa película de Steven Spielberg La lista de Schindler; y otros escritores de renombre —tales como David Williamson, Geoffrey Blainey, Peter Carey, David Malouf y Germaine Greer— continúan creando importantes obras tanto en Australia como en el extranjero.

En octubre de 2014, Richard Flanagan fue galardonado con el Man Booker Prize 2014, uno de los reconocimientos literarios de mayor prestigio del mundo, por su novela The narrow road to the deep north.

El libro de Flanagan —una historia de amor enmarcada por las duras y penosas condiciones que enfrentaron los australianos prisioneros de guerra que fueron parte de la mano de obra forzada utilizada para construir el Ferrocarril de Birmania (también conocido como el Ferrocarril de la Muerte) durante la Segunda Guerra Mundial— ilustra de manera ejemplar el tema central de la camaradería que mencioné con anterioridad y a la vez brinda una visión penetrante y lúcida de la sociedad australiana de la época. Les recomiendo ésta y otras obras de literatura australiana. Compartir relatos y narraciones sin lugar a dudas fortalecerá nuestra relación.

Espero sus comentarios en downunder.mexico@dfat.gov.au o en Facebook.com/ausembmex

Embajador de Australia en México.

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