Trampa
Algunos expertos atribuyen el auge del movimiento Incel al aislamiento social y afectivo generado durante la pandemia de covid19.La cultura digital contemporánea ha reconfigurado los modos en que los individuos validan conocimientos. Dos conceptos clave al respecto son ...
- Algunos expertos atribuyen el auge del movimiento Incel al aislamiento social y afectivo generado durante la pandemia de covid-19.
La cultura digital contemporánea ha reconfigurado los modos en que los individuos validan conocimientos. Dos conceptos clave al respecto son el “sesgo de confirmación”, es decir, la tendencia que tenemos todos a valorar como verdadero aquello que nos hace sentido emocionalmente, independientemente de su correspondencia objetiva; y el “efecto cámara de eco”, que describe los entornos en los que las personas sólo escuchamos y reforzamos nuestras propias perspectivas. Ambos mecanismos son esenciales para comprender la dinámica que ha llevado a algunos grupos a convertirse en focos de violencia.
Por ejemplo, lo siguiente fue publicado en redes sociales por el joven que agredió fatalmente a otro, presuntamente, por tener novia, en el plantel CCH Sur de la Ciudad de México, la semana pasada: “Ya estoy harto de este mundo, nunca en mi vida he recibido el amor de una mujer y la neta me duele, me duele saber que los chads pueden disfrutar de las foids y yo no. Yo ya lo he perdido todo, no tengo trabajo ni familia ni amigos, no tengo motivos para seguir con vida. Pero saben qué, no pienso irme solo, voy a retribuir a todas esas malditas y todos lo van a ver en las noticias”. El joven pertenece a una comunidad creada en internet conocida como: incels, que es el acrónimo en inglés de “célibes involuntarios”, formada por personas autoconvencidas de que jamás serán capaces de establecer una relación sentimental o sexual con otra persona. En su argot, foid es una especialización del término original femoid, combinación de female y humanoid, un concepto despectivo para referirse a las mujeres con las que infructuosamente aspiran a relacionarse, y chad, la forma de llamar a los hombres que efectivamente atraen a las mujeres, cuyo origen se halla en películas y series donde el popular protagonista lleva el mismo nombre.
Algunos expertos atribuyen el auge del movimiento Incel al aislamiento social y afectivo generado durante la pandemia de covid-19 y otros, a que es un síntoma de los movimientos antiderechos humanos, auspiciados por una narrativa de victimización masculina que deriva en un discurso de odio, antifeminista, como reacción a la autodeterminación de las mujeres, que algunos interpretan como un “poder político blando” que está marginando a los hombres. Pero releer con cuidado lo publicado por el joven resulta clarificador, ya que varias investigaciones psicológicas relacionan la misoginia con la percepción de falta, real o no, de una relación gratificante con la figura materna. Si a esto se añade una filosofía determinista, como la que simboliza ser un blackpill, otro término Incel con el que identifican a quienes metafóricamente han tomado una pastilla que los ha despertado a la conciencia de que la supuesta imposibilidad de atraer a una pareja es algo que ya está biológicamente determinado, la frustración queda garantizada.
Es muy probable que el sesgo de confirmación le haya reforzado el autoconvencimiento derivado de los relatos fatalistas que se repiten en los foros sobre la presunta imposibilidad genética de encontrar pareja. En realidad, eran narrativas subjetivas de rechazo y no verdades objetivas. Por otra parte, en dichos foros, se expuso a una única ideología, por la sencilla razón de que a quien tuviera ideas críticas se le negó el acceso o fue expulsado, lo que garantizó que sólo accediera al eco de una sola perspectiva, creando la apariencia de que las creencias extremas son normales.
- ESCAPE
Si para romper con el sesgo de confirmación y el efecto cámara de eco antes bastaba con comprar “el otro periódico”, en la era digital significa engañar deliberadamente a nuestro algoritmo, fingiendo intereses contrarios a nuestras ideas ya asentadas, hasta empezar a recibir contenido hasta ahora desconocido.
