Talón de Aquiles
Cuenta la mitología griega que Tetis, la madre de Aquiles, lo sumergió en la corriente del Estigia, el río ubicado en la entrada del inframundo, sosteniéndolo del talón derecho para evitar perderlo en la corriente. Tetis sabía que quien se bañaba en sus aguas ...
Cuenta la mitología griega que Tetis, la madre de Aquiles, lo sumergió en la corriente del Estigia, el río ubicado en la entrada del inframundo, sosteniéndolo del talón derecho para evitar perderlo en la corriente. Tetis sabía que quien se bañaba en sus aguas conseguía la inmortalidad; sin embargo, al no hundir ese talón, éste se volvió en la única vulnerabilidad del héroe de la guerra de Troya. Hoy utilizamos la expresión “talón de Aquiles” para referirnos a la debilidad de alguien o de algo, ya sea una cosa concreta o abstracta. La autodenominada Cuarta Transformación es un programa político, una abstracción que encuentra su concreción en los políticos que la promueven, de entre quienes destaca su principal ideólogo, el Presidente. Es lógico, por tanto, que su talón de Aquiles sea el mismo que el de todo el régimen: el deliberado desconocimiento de los errores cometidos y la difamación sistemática de quienes los señalan. Como dejó dicho el filósofo estadunidense, recientemente fallecido (en abril), Daniel Dennett: “El principal truco para cometer buenos errores es no esconderlos, especialmente de uno mismo”. El gobierno parece obstinarse en hacer exactamente lo contrario. Es lo que está pasando, entre muchos otros ejemplos, con la publicación del informe de la Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia en México. En su rueda de prensa de ayer, el primer mandatario declaró que dicho informe era un “pasquín inmundo”, un estudio —entre comillas, dijo— hecho para perjudicarlo, demostrando la ineficiencia de su gobierno, “un acto vil de politiquería” y remató insinuando que quienes conforman la comisión, el grupo multidisciplinario de 17 investigadores y académicos, no son en verdad independientes. La misma estratagema desde hace más de cinco años: negar los datos críticos, difamar a los investigadores. En muy resumidas cuentas, el informe sostiene que en México tuvimos 808.6 mil muertes en exceso durante la pandemia y que, de éstas, 297.1 mil sólo se pueden explicar por la subestimación que hizo el gobierno del virus y la confusión que generaron quienes condujeron la comunicación de los mensajes a la población: “No es tan dañino, tan fatal” —AMLO, 31 de enero de 2020—; “Ni siquiera es equivalente a la influenza” —AMLO, 28 de febrero de 2020—; “Hay que abrazarse, no pasa nada” —AMLO, 4 de marzo de 2020—; “Un escenario muy catastrófico podría llegar a los 60 mil [decesos]” —Hugo López-Gatell, 4 de junio de 2020—; “[El cubrebocas] sirve para lo que sirve y no sirve para lo que desafortunadamente no sirve” —López-Gatell, 27 de octubre de 2020—. Sus reacciones ante la crítica resumen la debilidad de un movimiento cuyos irreprochables principios (tome nota la oposición) de justicia e igualdad social no pueden, sin embargo, significar un salvoconducto para librar el juicio de la historia, porque su ideal será encomiable, pero la ejecución que han hecho es más que cuestionable y el feroz adoctrinamiento del que se han valido, francamente lamentable. Hoy tienen otra oportunidad, ante la publicación que hizo ayer el Colectivo Cero Desabasto, en el que reportaron que el surtimiento del IMSS apenas pudo recuperar el nivel que tenía en 2018 (no ha avanzado). Veremos, pues, si tienen el coraje de admitir alguna equivocación, porque, como dijo Confucio: “Cometer un error y no corregirlo es otro error”.
- PSICOPOMPO
Por ser el mensajero de los dioses, Hermes es el único dios de la mitología griega, aparte de Hades y Perséfone, que podía entrar y salir del inframundo a placer. En la cultura aborigen australiana, el mensajero de los dioses es el ornitorrinco.
