Salomónico
Otra vez, como en la guerra de Yom Kipur, fue durante una festividad judía. El sábado pasado, el grupo Hamás se infiltró en Israel, secuestró a ciudadanos y soldados, y lanzó miles de proyectiles a la capital y ciudades clave de esta nación. ¿Por qué? Todo comenzó ...
Otra vez, como en la guerra de Yom Kipur, fue durante una festividad judía. El sábado pasado, el grupo Hamás se infiltró en Israel, secuestró a ciudadanos y soldados, y lanzó miles de proyectiles a la capital y ciudades clave de esta nación. ¿Por qué? Todo comenzó 13 siglos antes de nuestra era, cuando los hebreos que salieron de Egipto, guiados por Moisés, se asentaron en Canaán, hoy Palestina. Los conflictos que esto generó con los filisteos derivaron en la creación de los Reinos de Israel y de Judá. Actualmente, el pueblo judío reconoce a los hebreos de esos dos reinos como sus ancestros, y los musulmanes palestinos de hoy se consideran descendientes de los filisteos. Ése es el origen de que ambos pueblos, israelíes y palestinos, reclamen el territorio como propio. La subsecuente historia geopolítica de la zona empeoró todo: se incorporó al Imperio Romano, luego fue del dominio árabe-islámico, después perteneció a los Cruzados y acabó en manos del Imperio Otomano, hasta la Primera Guerra Mundial. Debido a ciertos intereses estratégicos, durante la gran guerra, Gran Bretaña prometió tanto a judíos como a árabes reconocerlos como Estado independiente, en el mismo territorio. Tras ganar los aliados, Palestina fue nombrada mandato colonial británico, pero al no poder cumplir con ambas promesas simultáneas, los británicos se volvieron el blanco de grupos terroristas judíos (Irgún) y árabes. Una famosa comisión del RU, la Comisión Peel para la resolución de los conflictos, concluyó que era imposible una entidad nacional cooperativa de palestinos y judíos, por lo que recomendó dividir el territorio. Sin embargo, esto no sucedió, sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial, en 1947, cuando, tras renunciar los británicos al mandato sobre Palestina y salir de la zona, la incipiente ONU propuso la partición de Palestina en dos territorios proporcionales, uno árabe palestino y otro judío. Al año siguiente, Israel se proclamó Estado independiente, lo que le costó librar (y ganar) al menos siete conflictos bélicos contra sus vecinos árabes, con la consecuente ampliación de su territorio originalmente asignado. Dada la asimetría de poder, los palestinos optaron por formar un grupo de resistencia: Hamás, que es considerado terrorista por EU, la UE, el RU y México, entre otros. De hecho, 164 de los 193 Estados miembros de la ONU reconocen a Israel, mientras que sólo 139 estados reconocen al Estado de Palestina, entre los cuales no está México. No obstante, la postura de nuestra Secretaría de Relaciones Exteriores es que “México favorece una solución integral y definitiva al conflicto, bajo la premisa de dos Estados, que atienda las legítimas preocupaciones de seguridad de Israel y permita la consolidación de un Estado palestino política y económicamente viable, que conviva con Israel dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas”. Quizá el error fue creerle a la Comisión Peel. Han pasado 75 años en los que sólo se ha hecho lo mismo, una y otra vez, esperando resultados diferentes. Tal vez la solución pase porque israelíes y palestinos descubran cómo establecer una simbiosis mutualista, donde unos aporten recursos para el desarrollo y los otros, seguridad para todos. En tal caso, el mayor obstáculo para ambas partes sería Hamás, curiosamente.
- CHURCHILL
En marzo de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, también por intereses estratégicos, Churchill le pidió al gobierno australiano un ornitorrinco vivo. Haciendo una excepción a sus propias leyes, los australianos enviaron en barco a Winston, como se nombró al animal, pero murió en un ataque de submarino, cuatro días antes de llegar a Liverpool.
