Rapiña maquiavélica

Confiamos en quienes nos son fieles. Quienes nos son fieles, nos hablan con la verdad y nos son leales. Ser leal, a su vez, significa, sencillamente, respetar las leyes y, en consecuencia, ser justo. Por el contrario, desconfiamos de quienes se comportan maquiavélicamente ...

Confiamos en quienes nos son fieles. Quienes nos son fieles, nos hablan con la verdad y nos son leales. Ser leal, a su vez, significa, sencillamente, respetar las leyes y, en consecuencia, ser justo. Por el contrario, desconfiamos de quienes se comportan maquiavélicamente porque sabemos que incumplirán las reglas, no honrarán sus promesas ni serán verídicos y nos rebajarán a simples medios para alcanzar sus fines personales, si pueden. En 2019, un grupo de académicos de las universidades de Michigan y Zúrich publicaron un estudio, titulado Honestidad cívica en el planeta, en el que quisieron medir la relación costo-beneficio entre los comportamientos egoístas y altruistas, para lo cual abandonaron carteras, con y sin dinero, en plazas públicas para después registrar en qué culturas se devolvían más. De 40 países, Suiza, Noruega y Dinamarca fueron en donde más se devolvieron las billeteras. China, Marruecos y Perú, los que menos. México se ubicó en el lugar 29 y es imposible no sentir vergüenza al ver la gráfica que muestra que es el único país, junto con Perú, en el que se devolvieron más carteras sin dinero que con dinero. Una conclusión de este estudio es que, en tiempos de crisis, la gente puede volverse más egoísta, porque, cuando desconfiamos, nos volvemos maquiavélicos. La desconfianza generalizada, pues, explica la actual rapiña en Guerrero.

El martes, a media tarde, involuntariamente, escuché la conversación de una persona que esperaba, junto a mí, en la que acordaba con compañeros de viaje (supongo) que asumirían la pérdida de reservaciones de hotel y boletos de avión, porque no podían arriesgarse a exponerse a un huracán categoría 4 (finalmente, fue 5). El oficialismo y sus incondicionales se quejan de que se está utilizando la desgracia del paso de Otis para lucrar políticamente contra ellos e insisten en que su actuar ha sido eficiente. Sin querer, soy testigo de que un ciudadano tomó más medidas de prevención de riesgos hacia las 5:00 de la tarde, sólo con su celular, que los gobiernos estatal y federal, con todos los recursos a su disposición. Nuestro Presidente se justificó diciendo: “Yo puse un Twitter como a las 9:00”. Por cierto, a través de las redes, “las benditas redes sociales”, como las llama, se reportó que el Ejército no ha permitido el paso a los ciudadanos que llevan ayuda, que se han quedado con las donaciones, maltratado a personas e, incluso, hay quien ha denunciado haber sido despojado de sus efectos personales. No he corroborado la veracidad de dichos reportes, ni hace falta, porque sea o no verdad, el punto es que, ante el desastre, las autoridades han fallado en generar confianza, provocando, encima, que la ayuda no llegue a los afectados. Sé, de primera mano, que varios esfuerzos de acopio están aguardando a que las autoridades, literalmente, dejen de estorbar, para poder llevar la ayuda recabada a las víctimas. Incluso un juez concedió un amparo a un ciudadano para que se le permita entregar donaciones a los damnificados sin que la Marina, Guardia Nacional o cualquier otra autoridad se lo impida. Ni el asunto del Fonden genera confianza. Antes sabíamos cuánto dinero había y las reglas para su entrega. Desde que desapareció, en 2021, sólo sabemos que pasó de 25 a 17.1 mil millones de pesos, y que quedan 11.7 mil millones de pesos y que sólo pueden ser entregados a discreción de la Secretaría de Hacienda, por órdenes del Ejecutivo. Generar desconfianza nunca va a ser eficiente.

RAPACES

Entre los depredadores naturales del ornitorrinco se cuentan halcones, águilas y búhos, todas aves de rapiña. La palabra rapiña se forma de la raíz latina rapere, que significa arrebatar o robar.

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