Pésimo optimista
La aprobación de la gestión de nuestro Presidente, medida a través de encuestas, lo ubica como el tercero con mayor aprobación en el mundo, de acuerdo con Morning Consult, por detrás de Narendra Modi, primer ministro de India, y de Alain Berset, presidente de Suiza. En ...
La aprobación de la gestión de nuestro Presidente, medida a través de encuestas, lo ubica como el tercero con mayor aprobación en el mundo, de acuerdo con Morning Consult, por detrás de Narendra Modi, primer ministro de India, y de Alain Berset, presidente de Suiza. En cuanto a la aprobación en Latinoamérica, se ubica en quinto lugar, debajo de Nayib Bukele, presidente de El Salvador; Rodrigo Chaves, presidente de Costa Rica; Lula da Silva, presidente de Brasil, y Luis Abinader, presidente de República Dominicana, según un estudio de Latinobarómetro 2023. Al interior de México, y a estas alturas del sexenio, la popularidad de Andrés Manuel López Obrador es mayor a la que llegaron a alcanzar los cuatro mandatarios que le precedieron. Todo esto lo saben los aspirantes de Morena a la candidatura presidencial, pero reconocen que hay dos datos aún más importantes: primero, que el fenómeno AMLO no es replicable, sencillamente porque a él mismo le costó más de 30 años y perder cuatro elecciones (dos a la gubernatura de Tabasco, en 1988 y 1994, y dos presidenciales, en 2006 y 2012), además de haber llegado a jefe de Gobierno en el 2000, el poder construir su imagen, hoy tan popular y, segundo, que ese activo se irá con él. Hay encuestas, como la de B&M, que muestran que de las personas que se identifican con el mandatario (61%), menos de la mitad (28%) se identifican con su partido, Morena. Por eso los aspirantes a encabezar la continuidad buscan… mejor dicho: necesitan promocionar una imagen de identificación individual con el Presidente, con la esperanza de beneficiarse de su popularidad, misma que no tiene el partido. Se nos ha dicho que mañana sabremos quién liderará dicho movimiento, pero, sin importar quién sea, no cabe esperar que llegue a alcanzar la misma cota de popularidad que AMLO.
- NÉMESIS
La arrogancia o el orgullo desmedido eran para los antiguos griegos la peor perversión. La diosa Némesis devolvía el equilibrio al mundo de los humanos, castigando a quienes, habiendo sido favorecidos por la diosa Fortuna, se comportaban con soberbia. Con el tiempo asociamos el nombre de Némesis con cualquier rival que sea, al mismo tiempo, capaz y esté dispuesto a enfrentar a un adversario, igualándolo o superándolo en fuerza. Atendiendo a los hechos recientes, me parece que Xóchitl Gálvez no es la némesis de alguno de los aspirantes de Morena, sino de AMLO. Siguiendo con la mitología, ella ha sabido encontrar su talón de Aquiles y, por extensión, el de toda la 4T. Durante la entrega de su constancia como candidata presidencial del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez declaró: “Si algo se hizo mal en el pasado, lo reconoceré; si algo se hizo bien, lo defenderé y, si algo se está haciendo mal, también seré honesta y lo diré. Soy ingeniera y para mí los problemas no se arreglan con ideología, los problemas se arreglan con soluciones”. Podría parecer una declaración intrascendente, pero resulta que tener la humildad de aceptar lo que está mal (sin “otros datos”) es indispensable para adaptarnos y sobrevivir. En palabras de William George Ward: “El pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie y el realista ajusta las velas”.
- MITOS EDIFICANTES
Según la mitología indígena australiana, Tharalkoo era una arrogante hembra de pato que se negaba a aceptar que hubiera algún peligro en nadar río abajo. Cuando lo hizo, fue raptada y violada por la rata de agua Bigoon. Al volver, puso un huevo del cual surgió una increíble quimera que tenía las patas traseras palmeadas y el hábito del pato de poner huevos, junto con la piel y las patas delanteras de un roedor: el primer ornitorrinco.
