Hybris

Silvano Espíndola

Silvano Espíndola

Ornitorrinco

Éste es un concepto que fue fundamental para la cultura griega clásica. Aunque muy a menudo se le suele equiparar sencillamente a la soberbia, en realidad la hybris añadía a ésta varios significados. Efectivamente, hacía referencia a un exceso de orgullo y arrogancia, pero específicamente al que llevaba al ser humano, generalmente encarnado en héroes o gobernantes, a desafiar a la naturaleza, las normas o incluso a acometer la más temida de las transgresiones para los griegos: retar al destino. En el transcurrir de la historia, el concepto fue fusionándose, además, con otros. Durante la Edad Media, se volvió uno de los siete pecados capitales para el cristianismo, el de la soberbia, entendido como el desafío a Dios; durante el Renacimiento y la Modernidad se equiparó a la ambición desmedida; y a la megalomanía o al narcisismo patológico del psicoanálisis, durante los siglos XX y XXI.

Al momento que escribo esto, el oficialmente depuesto titular de la Dirección General de Materiales Educativos en la Secretaría de Educación Pública, acumula más de tres días atrincherado en las oficinas de esa Secretaría, desde donde ha estado transmitiendo, intermitentemente, pero en vivo, contenido improvisado que él mismo denominó: “Protesta con propuesta”, a través del cual ha asegurado que no se aferra al cargo, sino a los contenidos de los libros de texto. Los argumentos que ha esgrimido para no dejar ir el encargo han sido que existen intereses privados, grupos internos en la SEP con visión neoliberal y hasta un reconocido empresario, que quieren deshacerse de él para debilitar el proyecto educativo de la llamada Nueva Escuela Mexicana, de la cual se asume como el garante.

El episodio me recordó dos libros: Conjeturas y refutaciones, del filósofo Karl Popper, en el que presenta su idea de la “infalsabilidad”, la cual sostiene que existen teorías que no pueden ser refutadas por ningún experimento ni evidencia posible, es decir, que se formulan de tal manera que siempre podrán acomodar cualquier resultado mediante explicaciones ad hoc, lo que hace que sea imposible estar seguros de su veracidad. Y el segundo: Vieja revolución, nuevos problemas, del profesor Edmundo Flores (de quien tuve la fortuna de ser alumno). En él, el ingeniero agrónomo critica al socialismo real y al comunismo por su incapacidad estructural para asignar recursos óptimamente, ya que ambas corrientes deliberadamente se rebelan contra los criterios técnicos confiables (por considerarlos “neoliberales”, por ejemplo) que permiten reconocer la eficiencia, tomando, en cambio, decisiones por motivos puramente ideológicos.

Desde que se publicaron, se supo que los libros presentaban errores en fechas históricas (nacimiento de Benito Juárez), operaciones matemáticas confusas (fracciones erróneamente posicionadas en la recta numérica), inconsistencias en mapas (Querétaro y Guanajuato mal ubicados) y en gráficos (órbitas planetarias de la Tierra, Saturno y Urano superpuestas), errores de edición, de redacción y hasta de ortografía. Como dijo la Presidenta, “los libros siempre son perfectibles”, pero, como también ella misma declaró, el funcionario “no estaba de acuerdo en que hubiera ninguna modificación”. Esto, en un contexto de abierta búsqueda de eficiencia, significaría que la sustitución del funcionario estaría procurando el bienestar general; sin embargo, al aferrarse al puesto, o a los materiales, da igual, habría contravenido el interés común por mera ideología personal. ¡Vaya paradoja! Lo más asombroso es que, dado que su idoneidad no puede ser objetivamente calificada con medidas ideológicas ni su denuncia de conspiraciones verificada, se supone que debemos creerle que él sabe lo que es mejor para todos. Cuánta hybris.

Némesis

Es el nombre de la diosa griega que personifica la indignación divina y su incansable trabajo es vengar la hybris.

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