Goliat y David

“La próxima guerra mundial, si es que la hay, será entre civilizaciones”. Así opinaba el politólogo Samuel P. Huntington en la década de los 90. Inquietantemente, la mayoría de sus análisis han resultado ser verdaderas predicciones. Su tesis sobre las ...

“La próxima guerra mundial, si es que la hay, será entre civilizaciones”. Así opinaba el politólogo Samuel P. Huntington en la década de los 90. Inquietantemente, la mayoría de sus análisis han resultado ser verdaderas predicciones. Su tesis sobre las civilizaciones sostiene que los futuros conflictos tendrán como motivación las diferencias culturales, tradicionales, de valores y, particularmente, religiosas entre civilizaciones. En términos generales, consideraba como las principales civilizaciones la Occidental, Confuciana (China), Islámica, Ortodoxa (Rusia) y Oriental, aunque también reconocía que algunos países podían ser una civilización en sí mismos, como Japón e India, y otros pertenecer a otro bloque, a pesar de su ubicación geográfica, como ilustra esta declaración del primer ministro Netanyahu: “Israel es una fortaleza de la civilización Occidental en Oriente Medio”. Con base en su análisis, llaman la atención las manifestaciones proPalestina efectuadas en París, Londres, Bruselas, Madrid, Lisboa, Nueva York y Toronto, entre otras capitales. Algunos gobiernos las han prohibido, como es el caso de Francia, Alemania y Jordania, hasta ahora. Pero pausemos un momento el frenesí y pensemos con calma. Como ya se dijo en este mismo espacio, esta disputa puede que lleve más de 30 siglos y durante todo ese lapso sólo se ha intentado resolverla a través del conflicto con los resultados conocidos. Por si no fuera suficiente, como para sospechar que el partidismo es una mala elección, es evidente que ése es el objetivo de Hamás. Dado el desequilibrio de fuerzas, no sería realista pensar que esa organización terrorista calculó que podría ganar una lucha militar contra el ejército israelí, clasificado en el puesto 18 de 145 países, según Global Firepower. Lo más probable es que su estrategia sea instigar una guerra de países. En ese sentido, su mayor anhelo sería implicar a la Organización para la Cooperación Islámica, porque ya cuenta con el involucramiento de Irán, que tiene una asociación de defensa con Rusia, país que se sospecha que tiene vínculos con Hamás y que está en guerra con Ucrania, a su decir, por coquetear con la OTAN, que representa a Occidente. Pero, además, Irán, Rusia, China e India pertenecen a la Organización de Cooperación de Shanghái, en donde el líder turco, Recep Tayyip Erdoğan, a pesar de pertenecer a la rival OTAN, el año pasado dijo estar dispuesto a cooperar en contra de Occidente, lo cual le da la razón a Huntington. En resumen, la estrategia de Hamás muy probablemente consistía en incitar a Israel, por medio de actos barbáricos, a una reacción que lograra unir a varias civilizaciones en contra de Occidente. Si Huntington tiene razón, seguramente diría a los diputados de Morena que gritar: “¡Viva Palestina libre!”, para romper el minuto de silencio convocado en la Cámara de Diputados por las víctimas de la guerra entre Hamás e Israel, es precisamente confesar la adhesión a valores típicamente occidentales, como la libertad, la democracia, los derechos humanos y, quizá, el constitucionalismo, lo cual no es consistente con caer en la estrategia de una agrupación terrorista sólo por hacer un statement de “izquierda”, en favor de David, contra Goliat. Lo consecuente sería tomar partido sólo por la paz y abogar por una respuesta creativa de cooperación duradera para crear una sociedad próspera de palestinos e israelíes, unidos, al tiempo que se condena la violencia, sin matices.

  • DAÑO COLATERAL

Winston, el ornitorrinco enviado a Churchill en plena Segunda Guerra Mundial, murió a causa de la sobreexcitación de los nervios de su pico por las detonaciones de las cargas de profundidad que lanzaron desde su barco para hundir un submarino alemán.

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