“El verdadero hombre”

El sábado inmediatamente anterior, el partido Morena publicó en su cuenta de X la foto de una playera con la imagen de la muerte haciendo el gesto de silencio, acompañando la leyenda: “Un verdadero hombre nunca habla mal de AMLO”. En realidad, la imagen pertenece ...

El sábado inmediatamente anterior, el partido Morena publicó en su cuenta de X la foto de una playera con la imagen de la muerte haciendo el gesto de silencio, acompañando la leyenda: “Un verdadero hombre nunca habla mal de AMLO”. En realidad, la imagen pertenece a un meme sarcástico que surgió hace algunos meses. El nombre de lo que hoy conocemos como “meme” fue popularizado por el biólogo Richard Dawkins, en su libro El gen egoísta, para hablar de una unidad mínima de información cultural transmisible (memética), análoga al gen en cuanto a la transmisión de información hereditaria (genética). Según la hipótesis de Dawkins, el meme representa un patrón de conducta que puede influir en quienes entran en contacto con él y que es capaz de propagarse, o sea, de persuadir. Y he aquí el problema: al apropiarse el mensaje, el partido oficialista eliminó el sarcasmo, haciéndonos pasar de las risas a la preocupación, como lo ilustra lo publicado por uno de sus propios militantes, Pedro Salmerón, quien escribió: “Creo que es un pésimo mensaje en una página oficial del partido (sic.)”. Tiene razón, veamos por qué. Según el Diccionario de la lengua española, el significado de “criticar”, en su segunda acepción, es: hablar mal de alguien. O sea, lo que reprime el mensaje es la crítica, que es la capacidad de analizar y valorar algo según los criterios propios (primera acepción), pero resulta que, hasta donde sabemos, precisamente dicha facultad es exclusiva del ser humano. Por lo anterior, la palabra “hombre” no puede estar siendo utilizada en la publicación como sinónimo de ser humano, sino de varón. Dado que la amenaza tácita por ejercer esa facultad humana es que nos descalifica como varones reales, resulta ser una acción de dominio por estereotipo de supremacía masculina, que es precisamente por lo que se consideró machista, además, dicha publicación. Todo lo anterior podría superarse con una sencilla reflexión pública (paradójicamente) autocrítica, como ésta: “El partido analizará con más cuidado los significados de lo que comparte”, pero no lo han hecho ni lo harán, porque se ha viralizado ya, y en año electoral ése es el objetivo, a cualquier costo, lo cual, por cierto, es algo maquiavélico. En cualquier caso, que un partido preconice el no ejercicio del pensamiento crítico lo que promueve es la sumisión, cuando no la idolatría (y todos sabemos cómo nos resultó lo de su Alteza Serenísima). Sólo la crítica constante nos puede salvar del síndrome de la rana hervida, ése que describe que tendemos a sobreadaptarnos a situaciones que atentan contra nuestro bienestar. Para calcular qué tanto nos hemos hervido ya, podríamos imaginar qué reacción habría precipitado que el partido oficialista en turno hubiera hecho una publicación semejante en el México de 1968. En resumen, el meme era simpático porque podía ser irónico, pero al publicarlo Morena le quitó esa posibilidad por la misma razón que nadie puede disfrazarse de sí mismo. Así que, con permiso de Zorrilla, cabría decir, citando al capitán Centellas: “Si es broma, puede pasar; mas a ese extremo llevada, ni puede probarnos nada ni os la hemos de tolerar”.

  • CRÍTICO CRITICADO

El periodista y escritor Manuel Rivas, autor del libro de pensamiento crítico Contra todo esto, escribía en 1995, en una crítica televisiva, lo siguiente: “…y la fina sensibilidad del ornitorrinco, ese pájaro australiano que adorna sus nidos con pétalo de orquídea”. El crítico confundió entonces al ornitorrinco con el tilonorrinco, un pájaro australiano también conocido como “pájaro glorieta”, demostrando así que “hasta al mejor cazador se le va la «fiebre»”.

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