El león anarcocapitalista

¿Qué ideología política ganó el domingo en Argentina? La respuesta típica es: la ultraderecha. Pero la verdadera duda es si Javier Milei será un populista de derecha, como Trump, a quien dice admirar, o no. Hay muchas características que indican que sí, la más ...

¿Qué ideología política ganó el domingo en Argentina? La respuesta típica es: la ultraderecha. Pero la verdadera duda es si Javier Milei será un populista de derecha, como Trump, a quien dice admirar, o no. Hay muchas características que indican que sí, la más clara es que, igual que nuestros populistas, se declara enemigo de una élite, a la cual él llama “la casta” política. Pero, simultáneamente, los populistas se autoerigen como los únicos representantes legítimos de un “pueblo verdadero”, dividiendo a quienes gobiernan entre los que sí son pueblo (simpatizantes) y quienes no lo son (críticos). La aplicación de la última parte de la definición es dudosa, porque en su primer discurso como presidente electo pugnó por la reintegración de la sociedad, en vez de su polarización, subrayando: “Es más importante lo que nos une que lo que nos separa”. Lo que no deja lugar a dudas es que los populistas atentan contra la democracia, primero, y, consecuentemente, contra la libertad. Pero Milei se autodenomina un “liberal libertario”, lo que significa que privilegia la libertad individual y que apoya el principio de no intervención estatal de la Escuela Austriaca de Economía de Mises y Hayek, de principios del siglo XX. Por consiguiente, confía en que el mercado por sí solo resolverá mejor (casi) todos los problemas. Ciertamente, de todas las formas de organización de la producción que hemos podido concebir, el libre mercado es la más eficiente, sin lugar a duda. Cabe subrayar que el capitalismo y el mercado no son lo mismo. El mercado es el modo de producir e intercambiar bienes y servicios, basado en la oferta y la demanda; el capitalismo es el modo de apropiarse y acumular las ganancias de la producción y del comercio. Lo que hemos aprendido del capitalismo (salvaje), es que está fundado en la desigualdad y requiere regularse. Con esto llegamos al conflicto medular del radicalismo de Milei: resulta que la igualdad y la libertad son valores contradictorios. Como dice Yuval Noah: “La igualdad sólo puede asegurarse si se recortan las libertades de los que son más ricos”. Basados en su discurso provocador, podría anticiparse que piensa tolerar la desigualdad social en aras de su venerada libertad, pero resulta que, dicho con las palabras de Henri Lacordaire: “Entre los fuertes y los débiles, entre los ricos y los pobres, entre el amo y el servidor: es la libertad la que oprime y la ley la que libera”. Por poner un ejemplo ilustrativo: en un régimen anarcocapitalista en el que 40% de la población es pobre y 10% indigente, si se deja a mecanismos de mercado la venta de órganos, como lo ha propuesto, ¿quiénes cree que venderán sus órganos? ¿Y quiénes cree que recibirán los trasplantes? Eso no es libertad real. En cuanto a la democracia, ha declarado que su gobierno cumplirá a rajatabla los compromisos que ha tomado, los cuales incluyen eliminar 10 ministerios y el banco central. Norberto Bobbio advirtió que, al volverse más democráticos, los Estados necesariamente se hacen más burocráticos, no menos. Espero que la democracia y (paradójicamente) las libertades positivas en Argentina no estén bajo amenaza por los próximos cuatro años. Desde aquí, sólo puedo desear suerte a todos los argentinos, particularmente a mi amigo, Newton, y a su hermosa familia.

PATAGONIA

Recientemente, paleontólogos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, hallaron al sur de la Patagonia restos de un pariente del actual ornitorrinco australiano que vivió hace 70 millones de años, en la “era de los dinosaurios”. La nueva especie fue bautizada como Patagorhynchus pascuali.

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