El ahuehuete de Schrödinger
En 1800, el profesor J. Blumenbach intentó bautizar al ornitorrinco con el nombre científico de Ornithorhynchus paradoxus, dado que su forma resultaba tan increíble que iba en contra de la opinión común, que es justamente el significado etimológico de la palabra ...
En 1800, el profesor J. Blumenbach intentó bautizar al ornitorrinco con el nombre científico de Ornithorhynchus paradoxus, dado que su forma resultaba tan increíble que iba en contra de la opinión común, que es justamente el significado etimológico de la palabra “paradoja”.
- LA PARADOJA ECONÓMICA
Son muchas las personas que se vanaglorian del “superpeso”. El mismo Presidente ha declarado: “Nuestro peso está fortalecido como no se veía en medio siglo”, y ha hecho públicas revisiones de las devaluaciones (sic) observadas durante los mandatos de los seis presidentes que le precedieron. Pero, de hecho, el término “devaluación” sí pertenece al siglo pasado. En la jerga de nuestros indicadores económicos, una devaluación alude a subidas del tipo de cambio conducidas por la autoridad monetaria bajo un régimen cambiario de tipo de cambio fijo, mismo que no tenemos desde diciembre de 1994. Así que, en todo caso, lo que hubo los cuatro sexenios pasados fueron depreciaciones que obedecieron exclusivamente a fuerzas de oferta y demanda. La equivocación podría parecer baladí, pero se vuelve relevante porque puede estar detrás de otro error.
Ahora que hemos visto una apreciación del peso, muchos dan por supuesto que se debe a un fuerte crecimiento económico. Seguramente esta confusión tiene su origen en el pasado, cuando, por costumbre, fuimos asociando el mal desempeño económico con devaluaciones, pues, ante entornos macroeconómicos adversos, nuestra autoridad deliberadamente hacía que el peso perdiera valor frente al dólar para aumentar nuestras exportaciones (ésas cuyo valor ahora lleva tres meses cayendo, según datos del Inegi) y atraer inversión extranjera (la que hoy se mantiene en buenos niveles gracias al fenómeno nearshoring), para así ser más competitivos en los mercados internacionales y estimular la recuperación económica. Aunque ya no tenemos ese régimen cambiario, hay quien sigue pensando que existe una relación, incluso necesaria y directa, entre la apreciación del peso y un mayor crecimiento doméstico. Pero si lo anterior fuera cierto, yo no podría decir que, paradójicamente, nuestra moneda y nuestra economía son, al mismo tiempo puntera, la primera, y último lugar la segunda, de LATAM. Sin embargo, desafortunadamente sí puedo decirlo, de acuerdo con las estadísticas contenidas en el Global Economic Prospects del Banco Mundial.
- LA PARADÓJICA GLORIETA
Se le conocía como “Glorieta de la palma”. Tras morir la palma, algunos colectivos han solicitado que se rebautice como “De las y los desaparecidos”, pero las autoridades… facultadas, parecen preferir un nombre en náhuatl que avive el sentimiento nacionalista, como “Rotonda del ahuehuete”, a uno que nos esté recordando la inseguridad de padecemos. Al final, podría ser que el árbol se haya adelantado a solucionar la disputa, muriéndose. Al menos eso dicen arboricultores y expertos agrónomos; no obstante, la titular de la Sedema ha aclarado que sigue vivo, a pesar de que sus raíces padecen el ataque de tres tipos de hongos que las pudren, está seco y sin follaje. Así que, paradójicamente, parece estar vivo y muerto simultáneamente. Igual que la famosa paradoja del gato.
- EL PARADÓJICO NOMBRE
El nombre científico del ornitorrinco es Ornithorhynchus anatinus, porque, aunque G. Shaw propuso que se llamara Platypus anatinus, el nombre genérico ya estaba ocupado para un escarabajo, así que se optó por tomar el nombre genérico propuesto por Blumenbach y dejar el específico propuesto por Shaw, con lo cual el paradójico animal, paradójicamente, perdió el paradoxus.
