Efecto mariposa

La relación con nuestros vecinos del Norte, como nos gusta llamarlos, ha sido complicada, sobre todo, tras nuestra Independencia. Como es sabido, haber acogido a los inmigrantes estadunidenses en Texas y la Alta California, en aras de mantener los acuerdos a los que ...

La relación con nuestros vecinos del Norte, como nos gusta llamarlos, ha sido complicada, sobre todo, tras nuestra Independencia. Como es sabido, haber acogido a los inmigrantes estadunidenses en Texas y la Alta California, en aras de mantener los acuerdos a los que España se había comprometido con los incipientes Estados Unidos, derivó en la independencia de Texas y su anexión a la Unión en 1845, primero, y, posteriormente, condujo a la intervención de nuestro país en 1846, con la consecuente ocupación estadunidense, hasta 1848, y firma del Tratado Guadalupe Hidalgo, con el que se formalizó la cesión de la Alta California (hoy California, Nevada, Arizona, el oeste de Colorado y sudoeste de Wyoming), Nuevo México y el reconocimiento definitivo de la independencia de Texas, a la cual aún nos resistíamos. Varios historiadores atribuyen, tanto el inicio de la conflagración como el nefasto resultado, a dos cuestiones clave: la abolición de la esclavitud en México (1829), mucho antes que en EU (1865), que afectó los intereses económicos de los texanos, quienes dependían de la mano de obra esclava, y al infausto exceso de confianza de Santa Anna, en la conocida “siesta de San Jacinto”.

Siete cuartos de siglo después siguen las tensiones: desde los paneles del maíz transgénico, los conflictos laborales y las inspecciones intrusivas del transporte de carga en el marco del T-MEC, hasta la inmigración masiva, esta vez hacia EU (considerada la ruta terrestre más peligrosa del mundo por la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU, incluso antes de la cruel muralla de boyas en el río Bravo). Pero el tema que más se ha politizado es el del tráfico de fentanilo, por dos razones: primero, porque, como cada 12 años, en México y EU elegiremos nuevo gobierno en 2024 y, segundo, porque este sexenio ya es reconocido como el más violento e inseguro de la historia moderna mexicana. En consecuencia, el Senado estadunidense ha presentado iniciativas para designar a los cárteles mexicanos de drogas como entidades narcoterroristas y ha emitido resolutivos conjuntos con la Cámara de Representantes, como el que propone autorizar a las Fuerzas Armadas estadunidenses a combatir el tráfico de fentanilo en nuestro territorio, como respuesta a lo que consideran que es una omisión de las autoridades mexicanas. Esta última propuesta, por cierto, es apoyada por la mitad de los candidatos del Partido Republicano a la Presidencia. Por si fuera poco, acabamos de enterarnos de que, en abierto reto al bloqueo impuesto, Pemex ha estado donando petróleo a Cuba, país incluido desde 2021 en la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional. Ante este panorama, nuestro Presidente pidió no tomar en serio a los políticos estadunidenses, porque “son muy ridículos” y sólo dan risa. Como si la última vez que nos confiamos no hubiéramos perdido más de la mitad del territorio. Su postura recuerda a John Sedgwick, el general de la Unión durante la Guerra Civil Norteamericana, quien pedía a sus soldados que no se agacharan para esquivar las balas de los francotiradores confederados, y de quien se cuenta que sus últimas palabras fueron: “No podrían atinarle ni a un elefante a esta dist…”.

TROFEO

La Universidad de Oregón y la Universidad Estatal de Oregón cuando se enfrentan en un juego de futbol americano, lo llaman “La Guerra Civil”. Al equipo ganador se le otorga el trofeo Ornitorrinco, creado específicamente para este encuentro, ya que las mascotas de las universidades son un pato y un castor, respectivamente.

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