Desempeño
Tras los últimos Juegos Olímpicos, México se ubica en el lugar 44 de 159 delegaciones, con 78 preseas: 13 de oro, 27 de plata y 38 de bronce. Sin embargo, medir nuestro desempeño puede provocar que caigamos en criterios arbitrarios. Por ejemplo, la directora de la ...
Tras los últimos Juegos Olímpicos, México se ubica en el lugar 44 de 159 delegaciones, con 78 preseas: 13 de oro, 27 de plata y 38 de bronce. Sin embargo, medir nuestro desempeño puede provocar que caigamos en criterios arbitrarios. Por ejemplo, la directora de la Conade, y otrora medallista de plata en 400m, Ana Guevara, declaró que: “Un resultado, medianamente justificable, sería obtener cinco medallas y un resultado extraordinario sería superar las nueve medallas”. Quizá dijo esto porque cinco es el promedio de preseas que hemos obtenido en los últimos 24 años, desde los Juegos de Sydney 2000, y nueve es la mayor cantidad de medallas que hemos ganado (tres oros, tres platas y tres bronces), aunque esto último lo hicimos siendo anfitriones, durante los Juegos de México 1968. Diversos análisis indican que los países anfitriones suelen mejorar sus resultados porque generalmente presentan más atletas, por la familiaridad de los deportistas con el hábitat, porque evitan el jet lag, por el mayor apoyo del público en ciertos deportes, porque los arbitrajes tienden a ser más favorables que con los visitantes y, sobre todo, porque los organizadores invierten más recursos en sus atletas durante los años previos a los Juegos. Esto nos da una pista de la variable que importa para escalar posiciones en el medallero internacional. Al analizar los resultados por países, pareciera percibirse una correlación directa entre la cantidad de medallas que ganan, el tamaño de su población y su riqueza. Sin embargo, tras analizar los datos, no se encuentra una correlación significativa entre estas variables. En los datos se observan muchos casos, como el de Kenia, que con el equivalente a 40% de la población de México y a 6% de nuestro PIB, triplica nuestra cantidad de medallas de oro (38 en atletismo y 1 en boxeo). Al parecer, es cierto que la riqueza de los países es relevante en el medallero, pero más bien la clave está en descubrir a los potenciales atletas a tiempo, empezando en aquellas disciplinas en las que se tienen ventajas comparativas (como el atletismo en Kenia), y asignarles recursos suficientes, hasta transformar ese potencial en alto rendimiento. Es cierto que la última medalla de oro para México se obtuvo en Londres 2012, en el que es para nosotros el deporte más popular, el futbol; sin embargo, las disciplinas en las que consistentemente hemos obtenido más medallas son: clavados (15), boxeo (13), atletismo (10) y Taekwondo (8). Paradójicamente, los clavadistas Osmar Olvera y Juan Manuel Celaya (medallistas de plata, 2024) son, precisamente, quienes no recibieron becas ni estímulos en los últimos meses, y todo debido a motivos ajenos a su rendimiento.
VEINTICUATRO
La primera representación de nuestro país en unos Juegos Olímpicos se dio hace 124 años, en París, con el equipo de polo: “Norteamérica”. Ganaron medalla de bronce. Después de eso, pasaron 24 años hasta que volvimos a participar en unos Juegos: nuevamente en París (1924), aunque esa vez no ganamos ninguna medalla. A partir de entonces, hemos participado en 24 ediciones de manera consecutiva. La primera medalla de oro para México llegó 24 años después de nuestro regreso a los Juegos Olímpicos, en los de Londres 1948, cuando Humberto Mariles ganó el oro tanto en la prueba de salto individual como en la de saltos por equipos, y el bronce en la Prueba de Tres Días (doma, campo a través y salto), con Arete, su caballo tuerto. Finalmente, en estos Juegos Olímpicos de París 2024, recibimos cinco medallas (tres de plata y dos de bronce) y 19 diplomas (dos 4° lugares, siete 5° lugares, tres 6° lugares, tres 7° lugares y cuatro 8° lugares). En total, 24 reconocimientos. También son 24 años de vida el récord mundial registrado hasta ahora en un ornitorrinco silvestre.
