Déjà vu
En el box, la esquina roja suele asignársele al campeón y la azul al retador. Aunque no sea una regla universal, por lo general se concede la primera al púgil mejor clasificado, más conocido o favorito. Si imagináramos que existe un combate simbólico entre Maquiavelo ...
En el box, la esquina roja suele asignársele al campeón y la azul al retador. Aunque no sea una regla universal, por lo general se concede la primera al púgil mejor clasificado, más conocido o favorito. Si imagináramos que existe un combate simbólico entre Maquiavelo y Mahatma Gandhi, en la esquina roja tendríamos que ubicar el principio más popular, encarnado en el florentino, y que se ha popularizado en la socorrida frase: “el fin justifica los medios”. En realidad, Maquiavelo no lo expresó como hoy lo repetimos, sin embargo, se le atribuye esta frase porque se infiere, con bastante justeza, a partir del siguiente fragmento del capítulo XVIII de su obra insigne, El Príncipe: “En las acciones de los hombres, y particularmente de los príncipes, donde no hay apelación posible, se atiende a los resultados. Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos”. En la esquina contraria, la azul, estaría “el alma grande” (Mahatma) Gandhi, quien en el libro Independencia de la India (Hind Swaraj), escribió: “Los medios se pueden comparar a una semilla, el fin a un árbol. No podremos conseguir una rosa, sembrando maleza nociva. Si yo quisiera robarle a usted su reloj, sin duda tendría que forcejear con usted; si quisiera comprárselo, tendría que pagar por él; y si lo quisiera como regalo, tendría que rogarle que me lo donara. De acuerdo con los medios que use, el reloj será robado, mi propiedad o un obsequio. Tres medios diferentes que dan tres resultados diferentes”.
Ríos de tinta han corrido respecto a estas dos posturas; no obstante, la humanidad entera sigue dividiéndose entre los que creen que el fin se justifica a sí mismo y los que piensan que medios y fines ni son independientes ni podrían serlo. Elegir a conciencia el bando en esta disyuntiva es de la mayor relevancia para la cotidianidad de cualquiera. Entre otras cosas, porque la experiencia nos ha corroborado algo que era lógico: que en donde predominan quienes se adhieren a la opinión maquiavélica, los derechos humanos de todos acaban por sucumbir, tarde o temprano.
De acuerdo con varios rotativos estadunidenses, su presidente sostuvo una llamada telefónica con su homólogo venezolano a finales de noviembre en la que le dio tanto un ultimátum como un salvoconducto. Para evitar una intervención militar, debería abandonar el país inmediatamente, con garantías de seguridad para él, su esposa e hijo, pero, presuntamente, a cambio, Maduro habría solicitado inmunidad total para los crímenes que él y su círculo más cercano hubieran cometido, mantener el mando militar, a pesar de ceder el control político, y que su salida no fuera inmediata. En Washington habrían rechazado todas sus condiciones.
De ser cierto lo anterior, podríamos estar por presenciar algo parecido a la Operation Just Cause, que se ejecutó en Panamá en 1989. El objetivo declarado por Washington fue capturar y extraditar a Manuel Noriega por narcotráfico, restaurar la democracia y proteger la vida de los estadunidenses. ¿Le suena conocido? Lo que pasó fue que, además de las bajas militares panameñas, murieron centenares de civiles durante la invasión; la violación de la soberanía panameña dañó su imagen internacional; y en los años subsecuentes, el crimen organizado, las pandillas, la corrupción y el narcotráfico aumentaron; no disminuyeron. Eso sí, los fines eran todos legítimos.
Paramnesia
Es el nombre en español de lo que comúnmente conocemos como déjà vu: un adelanto de milisegundos entre el registro de lo que estamos percibiendo y la conciencia de estarlo haciendo, lo cual nos lleva a confundir la percepción con un recuerdo.
