Buenos venenos
Nuestro Presidente es el segundo más popular del mundo y su proyecto parece conservar el apoyo de buena parte de la población nacional.
En 2016, científicos de la Universidad de Adelaida, en Australia, descubrieron una hormona en el veneno del ornitorrinco que podía ayudar a combatir la diabetes 2, lo que recuerda la frase de Paracelso: “La diferencia entre el veneno y un remedio es la dosis".
LAS DOLENCIAS
La semana pasada se publicó el índice de Percepción de Corrupción, que calcula Transparencia Internacional, en el cual México sigue siendo el peor evaluado de los países miembros de la OCDE. En el rubro de seguridad, en 2018, ya teníamos el récord del país con más ciudades peligrosas del mundo, con 15, pero lo rompimos en la última actualización del estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, pues se añadieron tres ciudades mexicanas más y acaparamos los primeros 8 peores puestos consecutivos de la clasificación de ciudades más peligrosas del mundo en 2021. En el mismo sentido, según datos de la CEPAL, desde 2018, la pobreza y pobreza extrema se han agravado en nuestro país; el mismo organismo nos ubicó como el quinto país más pobre de América Latina en 2022. En cuanto a otras comparaciones entre 2018 y 2022, encontramos que hemos caído 18 puestos en el Índice de Democracia, elaborado por la corporación Economist Intelligence Unit; que retrocedimos del puesto 58 al 66 en el Índice de Progreso Social, publicado por la organización Social Progress Imperative, el cual, cabe subrayar, considera la nutrición y el acceso a servicios médicos básicos dentro de sus cálculos; y que perdimos 22 posiciones en el ranking de Felicidad Mundial elaborado por la ONU, descendiendo del lugar 24, en 2018, al puesto 46, el año pasado.
En pocas palabras: percibimos que la corrupción sigue igual, pero con mayor inseguridad y más pobreza, nuestra democracia ha retrocedido, los servicios de salud pública han empeorado y nos sentimos menos felices que antes. Sin embargo, nuestro Presidente es el segundo más popular del mundo y su proyecto parece conservar el apoyo de buena parte de la población nacional. ¡Pero cómo!
DIAGNÓSTICO
Es que casi basta con ser razonable para simpatizar con el componente ideológico del discurso de la actual administración. El problema es que no está cristalizando, eso dicen los datos. Los que más simpatizan conscientemente con su ideología tienen que ser los más críticos, es lógico, porque están de acuerdo con el ideal, no con la ejecución. Curiosamente, son a ellos a quienes más invisibilizan con su estrategia combinada de maniqueísmo (“conmigo o contra mí"), más la de exagerar los argumentos contrarios (falacia del hombre de paja) para que parezca que están en contra del ideal fundamental: “Lo que pasa es que no quieren que haya bienestar social", dicen. Falso. Sí quieren, pero no está pasando. Sin embargo, minimizando, ridiculizando o negando la evidencia es como han convencido a la mayoría para mantener su apoyo. Irónicamente, al ignorar esas críticas se condenan. “Progresar es renovarse", dijo Unamuno; “evolucionar o morir", decimos ahora. Porque, para sanar, hay que empezar por reconocer la enfermedad.
RECETA
En vez de desprestigiar a quienes advierten que el ornitorrinco ha desaparecido del 22% de su hábitat en los últimos 30 años, debido a las sequías e incendios relacionados con el cambio climático, los interesados en la especie presionan desde ahora a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, buscando que cambie su clasificación de la actual, “Casi amenazado" a “En peligro", para, así, evitar que dentro de 50 años hayan desparecido tres cuartos de los ornitorrincos en el mundo.
