Blufear
Antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la Unidad de Inteligencia Económica EIU, por sus siglas en inglés calculó un índice al que llamó “RiesgoTrump”, con el cual clasificó a los 70 países principales socios de Estados Unidos, según su grado ...
Antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la Unidad de Inteligencia Económica (EIU, por sus siglas en inglés) calculó un índice al que llamó “Riesgo-Trump”, con el cual clasificó a los 70 países principales socios de Estados Unidos, según su grado de posible afectación en materia de comercio, inmigración y seguridad, ante el triunfo de Trump. La conclusión a la que llegó es que ningún otro país es más vulnerable que México. El puntaje va desde 0 (poco expuesto), hasta 100 (totalmente expuesto). La mayor brecha se observa entre nuestro puntaje (71.4) y el del segundo lugar, que es Costa Rica (59.1), siendo el tercero Alemania (52.9). Además de delatar nuestro enorme grado de sensibilidad, también aclara cuál de los tres segmentos al interior de nuestro indicador es el más amenazado. Contrario a lo que se pudiera pensar, no es la emigración (44.4) ni la seguridad (56.3), sino el comercio (100). En cuanto al tema migratorio, durante su reciente campaña prometió reanudar la ampliación del muro fronterizo y deportar masivamente a migrantes, pero parece poco probable que cumpla a cabalidad estas promesas, sobre todo, considerando que para su primer mandato había prometido un muro de 800 km de extensión y deportar a 3 millones de ilegales, pero quedó lejos de cumplir ambos compromisos. En cambio, el endurecimiento de las fronteras para personas y mercancías parece inminente. En el tema de seguridad ha trascendido que Trump ha considerado desde atacar con drones y misiles los laboratorios de drogas en territorio mexicano, hasta enviar fuerzas especiales encubiertas, o no, “para causar el máximo daño al liderazgo, infraestructura y operaciones de los carteles”. Esto también parece ser improbable, por el desgaste que le acarrearía; pero designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras (OTE), es más factible. Antes de abordar el último segmento, el del comercio, conviene subrayar que Trump es primordialmente un negociante y eso implica al menos dos cosas: primero, que lo que más conoce e interesa es el beneficio económico y, segundo, que sabe blufear. Mi sospecha es que su verdadero interés es propiciar el auge comercial de su país y que para ello utilizará los otros dos temas como caballos de Troya. Lo que desea es imponer tarifas arancelarias a México y a China. Es ingenuo creer, como le pasó a Marko Cortés, que “de pasada”, Trump nos solucionaría los problemas de seguridad, asumiendo los costos humanos, económicos y políticos. Al contrario, declarar a los cárteles como OTE le da otro pretexto para incrementar las revisiones fronterizas, entorpecer los accesos comerciales y aplicar sus anheladas políticas arancelarias, obligándonos a nosotros a hacer el trabajo peligroso. No me sorprendería que incluso llegara a amenazar con incluirnos en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo (ya ha dicho que “los cárteles gobiernan México”) como presión adicional, de cara a la revisión del T-MEC, acuerdo en el que, por cierto, acabamos de perder el panel de maíz transgénico contra Estados Unidos, por los decretos que AMLO publicó, prohibiendo su uso. De no acatar la sentencia, impondrán aranceles a nuestras exportaciones y eso es justo lo que quiere Trump. En resumen, el mayor riesgo para nosotros es la renegociación o cancelación definitiva del T-MEC; nuestra mejor estrategia, posicionarnos como aliado en su guerra comercial contra China.
ECONORRINCO
Las consecuencias de una repatriación masiva serían la caída en las remesas, el incremento en el gasto público para apoyarlos con programas sociales y el probable incremento en la inseguridad. La aplicación de aranceles de 25% al sector automotriz, que representa 8% de nuestro PIB manufacturero, nos podría llevar directamente a una recesión.
