Dicen los conocedores que la edad adulta debe ser una época de remembranzas, buscar la forma de dejar huella y hacer que nuestra mínima estancia en este mundo sirva para algo, especialmente en nuestro círculo íntimo de familiares y amigos cercanos; pero también intentar, por un tiempo, ser recordado por su contribución a la comunidad y regiones donde se ha convivido con múltiples personas. Nada más.
Este año está pleno de vivencias y fechas que han cambiado sensiblemente mi vida, la de mis seres queridos y, eso espero, las de los emprendedores(as), negocios familiares y asistentes a los múltiples eventos al que he sido invitado a exponer por décadas, sin olvidar a los amables lectores de Del verbo emprender y de los libros escritos por su servidor. Mi agradecimiento a todos es muy profundo y me guía a seguir mi camino.
En estos días cumplí un aniversario más: los 80 años de vida. Una efeméride que no es poca cosa, ya que he sido testigo de épocas trágicas, grandes logros en el país, incontables anécdotas y muchas, muchas memorias en mi vida profesional, cuya elección en 1986 ha sido el mayor cambio laboral de mi vida, con inmensas repercusiones, generalmente buenas, aunque ha habido también su cauda de fracasos, algunas tragedias y crisis como son frecuentes en los seres humanos. El que no haya tenido altibajos y etapas diversas en su vida, no puede valorar lo que es la existencia en plenitud. Creo que mi vida en general tanto familiar como profesional, ha sido muy gratificante y espero que continúe por los tiempos que aún me faltan. Voy a seguir apasionadamente trabajando, apoyando a los que me buscan, leen y que afortunadamente me siguen en diversas partes.
Este año también se cumplen 40 años de Del verbo emprender, en nuestro querido Excélsior, en octubre de 1986 fue mi primera colaboración, misma que ha sido repetida en múltiples medios, en instituciones académicas, en especial la UNAM, y en diversos países. También viví un cambio en mi vida laboral cuando salí del puesto directivo de un gran consorcio constructor, a los 40 años, para embarcarme en este sueño que es el de auxiliar a los hombres y mujeres creativos a que emprendan y formen empresas y las hagan crecer y sobrevivir. También se dio la ocasión de detonar una visión que, incluso era muy común en todas las regiones del mundo, no había sido estudiada en forma global, sistémica y a la vez multidisciplinaria como un nuevo y fascinante campo: las empresas familiares de todo tamaño y giro, que combinan una intensa dinámica humana de las familias con el manejo apropiado de sus empresas, el crecimiento y capacitación de los empleados y sucesores y, sin dejar de analizar la situación patrimonial y testamentaria de los accionistas son todos elementos vitales para que crezcan y sobrevivan estos millones de negocios. Un tema en constante evolución y fascinante.
¿Qué sigue?
Continuar mis actividades como asesor de empresas familiares, escribir y publicar artículos y recoger mis memorias (como el libro reciente Anecdotario) y otros más que están en desarrollo. Participar en eventos de toda índole para ofrecer ideas, consejos y otras actividades.
También ya se está difundiendo comercialmente el video de mi seminario Las reglas del juego en las empresas familiares © Salo Grabinsky que deben escuchar miles de personas. Próximamente habrá otros videos disponibles. Y sigue nuestro Fondo Editorial. Espero seguir dejando huella.
A los interesados nos pueden buscar en gzsalo@gmail.com o (52 ) 55 19929283
De nuevo, muchas gracias amigos(as) por su interés. Seguiremos.
