“Nos gusta trabajar juntos”

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Soy, por naturaleza, una persona optimista. Creo en las familias, en los seres humanos en general. En que el mundo va a evolucionar hacia un punto más pacífico, justo y con mayores deseos de fomentar la creatividad innata en muchas personas, reducir contrastes y mejorar el nivel de vida de todos. En pocas palabras, soy un iluso, pero prefiero pensar que lo lograrán mis descendientes, tarde o temprano. 

De vez en cuando (es más frecuente desgraciadamente) me topo con la triste realidad: Un mundo polarizado, lleno de fanatismos de todo tipo, con líderes mediocres y con grandes segmentos de población muy pasivos y sin energía para cambiar su situación y buscar su mejoría y crecimiento en todos los sentidos.

Me molesta esa situación, que es deprimente, pero luego recapacito y siento que, a pesar de todo vale la pena luchar y lograr trascender por medio de diferentes caminos y obviamente en un entorno muy reducido.

Es por eso por lo que, en un reciente artículo de la revista estadunidense Family Business, saqué una frase que me conmovió: somos la quinta generación de una empresa centenaria y la estamos haciendo crecer, porque “nos gusta trabajar juntos”.

Esas palabras me impactaron, ya que uno de los preceptos básicos que les trato de proponer a mis asesorados, a los asistentes a mis pláticas y en otros medios es la indispensable armonía y unión familiares como el eslabón básico para la continuidad del proyecto integral de una empresa o grupo familiar empresarial.

Claro que, con frecuencia hay discusiones, diferentes puntos de vista y de manejo de la operación, e incluso actitudes negativas que requieren ser solucionadas a tiempo, para que no se vuelvan conflictos mayores, pero con un objetivo único a largo plazo, lo más que puede pasar es que estén de acuerdo en disentir y que la mayoría lo acepte. No es un mundo perfecto, por supuesto, pero se pueden reducir al máximo las tensiones y llegar a arreglos razonables. Es muy difícil lograr el consenso absoluto en grandes o pequeñas empresas, pero vale la pena buscar en lo posible llegar a acuerdos, ya que las alternativas son complicadas, a veces tortuosas y muy erosionantes.

Soy un iluso, pero tengo varios ejemplos de familias que desean estar juntas en el trabajo y también en su convivencia familiar. Me imagino que hay razones muy válidas y en ciertos casos las he detectado, entre otras:

a.- Un fundador o fundadora carismáticos que logró unir a las siguientes generaciones con su ejemplo y esfuerzo, tanto en la creación de su negocio como en la cultura familiar y convivencia que han logrado. Son familias unidas que se reúnen frecuentemente y gozan de estar juntos.

b.- El sueño del fundador es compartido por todos los integrantes que trabajan en la empresa y entendido por convicción por aquellos que no están involucrados. 

c.- Se crearon estructuras flexibles para la dirección de las empresas que le transfieren el poder absoluto que tenía el fundador a un consejo de administración efectivo y así se asegura que haya políticas y estrategias para las siguientes generaciones, cada vez más preparadas y con el ánimo de seguir las huellas y ejemplo de sus antecesores. Por supuesto, también un consejo familiar para muchas actividades apoyado por todos.

d.- Reglas claras, definiciones precisas, no ambiguas para que todos estén enterados(as) y las sigan si quieren trabajar en el negocio.

Y lo más importante: gozar de lo que uno hace y la presencia continua de sus seres queridos, creando un equipo sólido y bien motivado. ¡Sí se puede!

Informes: 55 1992 9283 o a gzsalo@gmail.com