Consejos para parientes políticos (primera parte)

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Uno de los temas recurrentes en el fascinante campo de cómo entender, apoyar y ser un buen asesor para los miembros de un negocio de estructura familiar, es el de la interrelación que existe entre diversos grupos, y en especial entre los parientes políticos que, salvo casos muy especiales, interactúan frecuentemente en la dinámica, tanto interna como empresarial y patrimonial. Es un tema delicado, porque frecuentemente salen a relucir personalidades, prejuicios, amor-odio y todo tipo de peculiaridades que dominan a nuestra raza humana en su conjunto.  

Me encontré en una revista sobre empresas familiares un estudio acerca de la relación suegros-yernos-nueras y también padres-hijos con respecto a los lógicos deseos matrimoniales de estos últimos y cómo tratar de lograr un verdadero balance y un resultado satisfactorio para ambas partes.

Por ser de interés general, y no sólo para los emprendedores y sus negocios familiares, les paso un fragmento de este asunto tan delicado.

En primer lugar, nadie cuestiona que el mejor deseo de los padres es que sus hijos sean felices y unos seres humanos integrales. Dentro de esa felicidad juega un papel muy importante su elección de pareja. Es un proceso complicado y basado en percepciones subjetivas, proyectos económicos o patrimoniales, diferentes antecedentes y muchos sentimientos encontrados tanto de los progenitores como de sus vástagos y, claro está, de los o las pretendientes a convivir con ellos. La turbulencia social actual y los distintos valores complican aún más todo. 

No la voy a hacer de psicólogo conyugal, pero el futuro suegro ve con ojos de celos y un tanto de agresividad al “gorila” que osa pretender la mano de su adorada hijita. Lo mismo se puede decir de la señora que piensa que la novia de su príncipe y heredero es una mujer sin atributos ni físicos ni mentales. Un grado de hostilidad en ambos casos es hasta lógico: ¿cómo viene ese horrible extraño(a) a osar quitarme a mi cachorrito(a)? Por eso se defienden y hay ciertas fricciones. Sin embargo, la realidad es que los matrimonios (o uniones de todo tipo) se llevarán a cabo indefectiblemente y salvo en casos muy extremos (y generalmente muy tristes porque todos sufren) las relaciones “obrero-patronales”... perdón, entre suegros y yernos-nueras transcurren en buena lid, con cariño o en último caso con una coexistencia pacífica.

Yo he sido, por experiencias variadas una persona cuidadosa y no dogmática en cuanto al tema de la entrada de parientes políticos (yernos, nueras, cuñados, suegros y toda la “gran familia mexicana” , ahijados, compadres, entenados y cuates) porque percibo a las empresas familiares actuales, sobre todo de la segunda o más generaciones o de diversos tamaños como sistemas muy delicados y vulnerables y, caso por caso, quiero ver alternativas sensibles y duraderas. Los familiares políticos en empresas pueden ser muy valiosos, pero son diferentes a los hijos(as) u otros consanguíneos. No cerrar puertas, pero ser más cuidadosos, y analizarlos individualmente.

He tenido múltiples experiencias y ha habido grandes éxitos y también situaciones de conflictos que se vuelven críticos tanto para la operación de la empresa, pero sobre todo a la dinámica, unidad y armonía familiares que son vitales para convivir y hacer planes futuros.

En esta serie me quiero dedicar a las relaciones que se dan desde el principio cuando los hijos plantean tener contacto cada vez más profundo con sus parejas y todo el proceso de cortejo, planes o decisiones previas a una unión.

Continuará…

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