Migrantes: ¿víctimas o delincuentes?
Ley de Migración ha sido reformada en cinco ocasiones de 2019 a 2021.
Para darnos una idea de la magnitud del problema migratorio, basta revisar los datos de migrantes ingresados en las estaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) bajo el procedimiento administrativo de presentación por no acreditar su situación: de enero a septiembre de 2021 fueron 190,476 personas; el número mayor de eventos se dieron en Chiapas (58,460), Tabasco (21,945) Tamaulipas (18,528) y Veracruz (16,116) y, los flujos migratorios más grandes provienen de Haití, Guatemala, El Salvador y Honduras.
Desde que inició esta administración, se ha vuelto cotidiano ver en los noticiarios, grandes caravanas de personas que quieren llegar a la frontera norte y cruzar hacia los Estados Unidos. La expectativa no es menor, la violencia y el incremento de la pobreza en sus lugares de origen (agudizada por los efectos de la pandemia), los alienta a perseguir el llamado sueño americano. La creencia de que sus vidas y la de sus familias pueden ser mejores parece no estar errada, si consideramos que el propio presidente, Andrés Manuel López Obrador, reconoció en su Informe de Gobierno, los extraordinarios ingresos que nuestro país percibe por concepto de remesas. Lamentablemente, desde siempre, cruzar de la frontera sur a la del norte, ha sido un verdadero infierno para los migrantes. Tan sólo el 24 de enero de este mismo año, se encontraron calcinados 19 cuerpos de guatemaltecos en Tamaulipas, sin que, hasta la fecha, se haya dado a conocer el estatus de la investigación. ¿Quién o quiénes los asesinaron? ¿Por qué? Quizás nunca lo sabremos.
Pero el problema mayor de los migrantes ya no son sólo los grupos criminales, sino la política de contención que ha implementado el gobierno federal y para la cual ha destinado a miles de integrantes de la Guardia Nacional (GN). Cabe mencionar que dichas acciones no corresponden con lo que establece la Ley de Migración, la que por cierto ha sido reformada en cinco ocasiones de 2019 a 2021 para ampliar el reconocimiento de los derechos de los migrantes. Por ejemplo, el derecho a la unidad familiar que fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 11 de noviembre del 2020 (con lo que se reconoce la necesidad de proteger a los niños, niñas y adolescentes).
No obstante que las reformas se hicieron acordes con el discurso del presidente López Obrador y establecen que serán garantizados los derechos humanos de los migrantes conforme a los tratados internacionales y los mandatos de la propia Constitución, los derechos de éstos han sido transgredidos. Diversas imágenes dadas a conocer por las redes sociales o medios de comunicación han consignado cómo algunos niños y niñas han sido separados de sus padres y también, lamentablemente, han sido evidenciados los actos de violencia física por parte de los funcionarios de migración y de la GN. Esta misma semana, mientras la mayoría de los mexicanos disfrutábamos del megapuente por el Día de Muertos, la Guardia Nacional (el 31 de octubre) en Pijijiapan, Chiapas, abrió fuego contra una camioneta en donde viajaban 12 migrantes, uno murió y cuatro fueron heridos. No obstante que, el Presidente condenó este hecho, la crisis migratoria ha crecido desde que inició su mandato en el 2018. De acuerdo con notas de EFE, hasta agosto del 2021, 46 migrantes han muerto durante su pasó por México. Esta situación inédita para México ha polarizado las opiniones de los ciudadanos y al igual que sucedió en algunas regiones de Europa, las expresiones de odio contra los migrantes están creciendo. Un ejemplo de esto es lo que sucedió el jueves por la tarde. En esta ocasión, se observa a la GN siendo repelida a pedradas por un grupo de migrantes. Las reacciones polarizadas en redes sociales no se hicieron esperar, pero la mayoría fueron expresiones de odio en contra de los migrantes, toda vez que se difundió un video en donde se ve que están agrediendo a un integrante de la GN y que quedó inconsciente en el suelo. Por supuesto que es reprobable la violencia por parte de los migrantes, pero ¿quién garantiza su derecho a no ser violentados?
