Gobiernos de izquierda o de derecha, si son democráticos, tarde o temprano enfrentarán la alternancia del poder. Eso es lo que está pasando en América Latina. Los gobiernos que, en su mayoría eran identificados como de izquierda, están siendo sustituidos por liderazgos de derecha. La llamada “teoría del péndulo” sirve como metáfora de las alternancias democráticas entre izquierda y derecha, aunque no constituye una ley que permita anticipar con certeza quién ganará la siguiente elección. Los ciudadanos evalúan lo que hace un gobierno y pueden premiarlo o castigarlo en las urnas, pero siempre hay un desgaste mayor del oficialismo, desde expectativas no cumplidas, conflictos y responsabilidades por problemas públicos, hasta una crisis económica motivada por alguna guerra que parece lejana. Cual sea el motivo, el vínculo con el gobierno se debilita y surge la intención de cambio de los votantes.
Esto podría servir para explicar lo que sucedió el pasado 4 de octubre en Brasil. Lula da Silva, actual gobernante, perdió la primera vuelta frente a Flávio Bolsonaro. Con 99.97% de las urnas escrutadas, éste último obtuvo 47.04% frente a 45.15% de Lula. Como ningún candidato obtuvo mayoría absoluta (51%) de los votos, se realizará una segunda vuelta el 25 de octubre.
Si Lula logra el triunfo será la cuarta vez que gobernaría el séptimo país más poblado del mundo. En las otras tres ocasiones también ha ganado mediante las segundas vueltas, pero siempre había tenido mayor votación frente a sus opositores, en la primera (2002, 2006, 2022, respectivamente). Por esa razón, los resultados se recibieron con cierta sorpresa. Lula es un líder de izquierda, pero, además, un demócrata. Durante sus dos primeros gobiernos, la pobreza disminuyó de manera importante, hubo crecimiento de empleo, y mejores salarios. Lo mismo pasó en este tercer mandato, la pobreza bajo de 27.3% en 2023, a 23.1% en 2024; y, el porcentaje de casos de violencia letal disminuyó en los años recientes; Además, el informe V-Dem 2026, reposicionó a Brasil como un Estado democrático, después de la autocracia encabezada por el populista Jair Bolsonaro.
No obstante, algunos analistas identifican fragilidades. A pesar de que el gobierno mantuvo indicadores positivos relacionados con un muy bajo porcentaje de desempleo (5,4%), la economía enfrenta desafíos estructurales y una mala percepción ciudadana del costo de vida. Las razones: la deuda pública bruta es muy elevada (mayor a 82% del PIB) y existe un déficit nominal cercano a 9.3% (Banco Central de Brasil). Esto generó un alto precio de intereses y obligó al gobierno a recortar las transferencias sociales. Y, lo más importante, a pesar de que la inflación se mantuvo en rangos moderados (4,22%), se incrementó el costo cotidiano de la vida (encarecimiento de bienes básicos) y se deterioró el poder adquisitivo real de la mayoría de la población. El segundo factor es la percepción de criminalidad, porque si bien es cierto, disminuyó la violencia letal, la población urbana percibe un incremento de la violencia cotidiana y el crimen organizado.
Ambos temas fueron aprovechados electoralmente por la oposición, pero más capitalizados por el bolsonarismo, que conserva capacidad de competencia y movilización electoral a pesar de la sentencia que enfrenta su fundador.
La lectura del resultado brasileño muestra que un liderazgo democrático y de izquierda como el de Lula puede conservar una base ciudadana muy importante, a partir de la capacidad para disminuir la pobreza y la desigualdad mediante programas sociales, pero también perder capacidad de expansión electoral. Actualmente, alrededor de 14 países de América Latina y el Caribe están gobernados por fuerzas de derecha o centroderecha; Brasil todavía no se suma a ese conteo. En pocos días podrá quedar develada la incógnita con los resultados de segunda vuelta.
Frente a este escenario, la conexión con México es inevitable: Brasil no permite pronosticar una derrota de Morena en las próximas elecciones, pero seguro estarán repensando su estrategia ¿Será por eso que el Verde ya destapó a su candidato presidencial?
