Los gritos de la violencia
La política pública de seguridad pública no ha dado buenos resultados
Los gritos de los policías al ser acribillados por los delincuentes en una emboscada, en el Estado de México, definen el grado de debilidad que tienen los cuerpos de seguridad pública y los ciudadanos, especialmente las mujeres. También advierte que, pese a todas las promesas de cambio, la posverdad es más contundente: la política pública de seguridad pública no ha dado buenos resultados. La violencia no disminuye y la visión sobre la prevención del delito parece haberse perdido frente a la imagen de la Guardia Nacional moviéndose territorialmente a las zonas de conflicto sin una estrategia y táctica precisas.
La tragedia en Coatepec Harinas, Estado de México, se conjuntó con las noticias del secuestro del alcalde en Zirándaro de los Chávez, Guerrero (que, posteriormente, fue liberado), los asesinatos del alcalde Casimiro Castillo, de Jalisco (quien buscaba la reelección por Movimiento Ciudadano) y del precandidato de Morena, también a alcalde, por el municipio de Chilón, Chiapas.
De acuerdo con la organización no gubernamental Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A.C., en el Índice de Violencia Municipal (que integra seis delitos: homicidio doloso, secuestro, violación, lesiones dolosas, robo con violencia y extorsión) el estado de Guerrero tenía en 2018 a cuatro de los 25 municipios a nivel nacional: Acapulco de Juárez (7 posición), Chilpancingo de los Bravos (10), Iguala de la Independencia (11) y Chilapa de Álvarez (21).
De acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante enero de 2021 hubo en México 147,642 delitos, de los cuales en Guerrero se habían cometido 1,870, es decir, el 1.26% de los delitos a nivel nacional, frente a los 27,383 del Estado de México (18.54 %) y a los 15,390 de la Ciudad de México (10.42 %).
De acuerdo con esa misma información, en Guerrero, en enero de 2021, dentro del fuero común destacan los delitos contra el patrimonio (725), contra otros bienes jurídicos afectados (399), contra la familia (340), donde son relevantes los 263 de violencia familiar, y los delitos contra la vida e integridad corporal (323).
En el caso de los delitos del fuero federal, en Guerrero, en enero de 2021, se registraron 116 frente a los 570, por ejemplo, de la Ciudad de México; 51 de esos delitos tiene que ver con la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y 27 contra las vías generales de comunicación. En la Ciudad de México hubo cinco delitos más sobre la Ley Federal de Armas.
Este jueves se informó que, derivado de los acuerdos en las Mesas de Coordinación para la Construcción de la Paz, la Guardia Nacional, junto con la policía estatal de Guerrero, tomó el control del municipio de Iguala. De acuerdo con el comunicado de la Secretaría de Seguridad Pública federal, las dos instancias “asumirán las tareas de seguridad pública… para mejorar las condiciones de vida de la población…”.
Si bien es cierto, los datos del SESNSP no advierten altos índices de violencia como los que tiene la Ciudad de México o el Estado de México, algunas organizaciones de la sociedad civil sí observan que hay violencia, ¿qué es lo que está pasando? Quizá la respuesta tenga que ver con la “cultura” de la no denuncia, por miedo o por presiones, o porque el aparato de justicia está hecho para eso. Por ejemplo, hay casos de denuncias de abuso sexual que, como nos hemos enterado, no han sido atendidos conforme a la ley y han puesto en la mira al estado de Guerrero.
Si los gritos de los policías pidiendo ayuda en Coatepec Harinas, Estado de México, nos impactaron, ¿cuál es la conmoción que nos provocarían los de las mujeres violentadas?
