La provocación contra la lucha de las mujeres
Miles de mujeres viven un infierno en su hogar
Ha pasado un año desde aquel 8 de marzo. Un poquito antes de que se declarara el confinamiento por la pandemia, habíamos salido miles de mujeres a marchar por los centros de varias ciudades de la República, no sólo porque era el aniversario de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, sino para protestar porque habían sucedido diversos acontecimientos violentos en contra de varias mujeres de diferentes edades, incluyendo niñas. Recordemos, por ejemplo, las denuncias de violación de dos jóvenes el 6 y 9 de agosto contra policías de la Ciudad de México. Por ese motivo se promovió el #NoMeCuidanMeViolan y el #UnVioladorentuCamino que desembocaron en la exigencia a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, para que se declarara la Alerta de Violencia de Género (AVG). Aunque la jefa de Gobierno cuestionó los resultados de las alertas (18 estados de la República han sido declarados con AVG), el lunes 25 de noviembre fue publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el decreto por el que se emitió dicha declaratoria.
Las acciones que se impulsaron en la Ciudad de México, de forma extraordinaria, para frenar las diferentes violencias contra las mujeres, no fueron suficientes para contener la ola de violencia que repuntó en todo el país, precisamente en el mes de abril y mayo, durante el confinamiento. Nadie se imaginó que el encierro evidenciaría con mayor crudeza lo que sucede día a día al interior de los hogares. Miles de mujeres en México viven un verdadero infierno en su propio hogar. Los datos son contundentes: entre abril y mayo del 2020 hubo 30% más de llamadas al 911 pidiendo auxilio por violencia en su contra. Además, cerramos el año con un total de 243 feminicidios contra los 212 del año anterior.
Si bien es cierto que esta situación se presentó en diversos países del mundo, la normalización de la violencia en algunas regiones del país, hace pensar que las denuncias de delitos que atentan contra la libertad sexual sólo representan cuatro o cinco por ciento de lo que verdaderamente sucede. A este hecho se suma el de la impunidad. Diversos colectivos civiles han publicado estudios sobre la discriminación que sufren las mujeres, tanto al denunciar como al esperar que haya procuración de justicia. Como muestra, basta un botón: las denunciantes por violación contra Félix Salgado Macedonio no sólo han tenido que recurrir a las instancias judiciales a levantar la denuncia, sino que también han sido víctimas del escarnio público de los seguidores del exsenador. Además, una de las víctimas, Basilia, fue sentada en el banquillo de los acusados y cuestionada por los abogados del partido político de Morena para, supuestamente, exponer su caso, pero, el maltrato fue peor que el que reciben miles de mujeres en algunos Ministerios Públicos que siguen actuando de forma discriminatoria. Ni Basilia ni las otras denunciantes han recibido justicia de parte de las instituciones responsables. Lo que sí recibieron fue la noticia de que Morena mantiene la candidatura de la persona que ellas señalan como su agresor y que, además, cuenta con el apoyo del Presidente de la República. Esta noticia, en el preámbulo del Día Internacional de la Mujer, es una clara provocación al movimiento feminista que, sin lugar a dudas, saldrá a marchar el próximo lunes en todos los estados de la República. Por cierto, ante la posibilidad de que las marchas se conviertan en manifestaciones violentas, diferentes actores con poder político han pedido que no sea así y que se respeten los monumentos. La pregunta obligada es: ¿esos mismos actores han hecho lo suficiente para que se respeten los derechos de las mujeres?
