El poder femenino después de 2012
A estas alturas, es difícil tener claro quién ganará la elección del Estado de México, las encuestas que circularon
de forma cierta o fabricada a modo de algún partido,
han sido de poca ayuda para predecir algún resultado.
Lo único claro es que, la tendencia de la alternancia ha sido creciente en toda la República desde el año 2000. Sólo esperemos que la diferencia de quien gane no sea
de “fotografía” para evitar la judicialización del proceso o el escenario
de 2006 después de la elección presidencial.
No obstante lo que pueda suceder el fin de semana es de festejarse el crecimiento de la participación protagónica de las mujeres, tanto en los procesos en donde habrá elección sólo de gobernador (a) (Estado de México) como en donde habrá, además, elección de diputaciones y presidencias municipales (Coahuila, Nayarit y Veracruz). Por cierto, también habrá una votación extraordinaria para concejal en Oaxaca y siete presidencias de comunidad en Tlaxcala.
Las cifras de cargos de elección popular que han ejercido las mujeres antes y después de 2012 transparentan el impacto positivo de una política pública de este sexenio en favor de la igualdad política de las mujeres. Hasta marzo de 2012, de mil 136 legisladores locales, solamente 268 eran mujeres y de dos mil 456 alcaldías, solamente 156 eran presidentas. En el caso de la Cámara de Diputados, la radiografía de presencia femenina era la siguiente: mil 988: 11.6%; 2003: 24.9% 2009: 28.1 por ciento.
Fue el efecto de la sentencia de género de 2011, emitida por la sala superior del Tribunal de Justicia Electoral que obligó a que los partidos políticos cumplieran con la cuota de género de 40-60. Con ello, hubo un crecimiento exponencial en la elección inmediata de 2012: diputadas federales (37%) y locales (29.5%). En esa fecha todavía no se reflejaba este mismo crecimiento de presencia femenina en el ámbito municipal. Fue hasta después de la reforma de paridad constitucional de 2014 y la armonización de las constituciones locales que los datos municipales fueron cambiando: 2014: 6.59%; 2015: 9.48% y 2016: 12.92 por ciento.
El próximo domingo habrá elecciones en cuatro estados de la República y se espera que el porcentaje de mujeres en los espacios de poder local crezcan más. Hasta 2016, Coahuila tenía uno solo de los 11 municipios gobernado por una mujer, y 14 de los 25 distritos locales estaban representados por diputadas. En el caso de Nayarit, 2 de 18 municipios y 14 de 30 distritos locales. En el Estado de México, aun cuando no habrá elección local, la representación femenina actual es la siguiente: 22 de 125 municipios y 28 de 75 distritos locales. Finalmente, en Veracruz solamente 27 de 212 municipios están gobernados por mujeres.
La importancia de que las mujeres logren espacios de representación política puede analizarse desde diferentes perspectivas, la más elemental es, quizás, el hacer visible el trabajo político de las mujeres en los espacios de poder, pero desde mi punto de vista el más trascendental es el hecho de que en el caso del Poder Legislativo, con una mayor presencia femenina, las agendas públicas han cambiado y se han generado mejores condiciones para transformar la cultura de la igualdad y erradicar la discriminación femenina.
Desde la legislatura LIX, que es donde se empieza a ver un parteaguas en crecimiento de presencia femenina, se han logrado importantes leyes como la General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y la de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la reforma al Código Penal para tipificar el delito de feminicidio; también se logró crear el Instituto Nacional de las Mujeres. En el ámbito político se asentaron en la norma electoral las “cuotas de género” en el 2002 y, finalmente, en 2014 se estableció la paridad en la Constitución. Por otra parte, desde 2008 se ha logrado mantener un presupuesto creciente para atender la problemática de salud, empleo, vivienda y educación, entre otros (26 mil millones de pesos del presupuesto 2017). Sin lugar a dudas, este círculo virtuoso que se deriva de una mayor presencia femenina en espacios de poder del ámbito federal, se verá reproducido en corto y mediano plazo en el plano estatal y municipal.
