Ser mamá a los 10, la tragedia que México no quiere ver
México desde hace más de dos décadas vive una generación de niñas que son mamás, que es preocupante y no se ha podido revertir ni en administraciones priístas, panistas y ahora morenistas. Lamentablemente es un problema social que se ha normalizado en nuestro país, ...
México desde hace más de dos décadas vive una generación de niñas que son mamás, que es preocupante y no se ha podido revertir ni en administraciones priístas, panistas y ahora morenistas. Lamentablemente es un problema social que se ha normalizado en nuestro país, y que se presenta más en las comunidades rurales e indígenas pobres del país. Alrededor de un embarazo infantil, de acuerdo con los especialistas en salud, hay muchos factores, entre ellos, la pobreza, los abusos y la violencia sexual, así como la falta de acceso a la educación.
Nuestro país ocupa el primer lugar en embarazos en adolescentes entre los estados miembros de la OCDE, desde al menos el año 2005. Es decir, México se ha mantenido con altas tasas de embarazo infantil y adolescente durante varios años. Durante 2024, se registraron en promedio siete mil 975 nacimientos por parte de niñas y adolescentes de entre diez y 14 años de edad. Diez años atrás, en 2014, esta cifra se ubicó en 6 mil 385 nacimientos en este mismo grupo de edad.
En 2015 surgió la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), que buscaba reducir esta problemática, así como la de los embarazos derivado de matrimonios forzados, a través de acciones integrales que involucraran a ocho dependencias federales y diversos sectores de la sociedad. Pero sin recursos y sin el apoyo gubernamental, esta estrategia se ha ido diluyendo y su meta de erradicar el embarazo infantil para el 2030 quedó ya inalcanzable.
Hoy, este tema de niñas y adolescentes que ya son mamás vuelve a tocar los reflectores nacionales, con las gráficas que diera a conocer la investigadora Monserrat Mora de los 30 nacimientos registrados en México durante 2024 con las madres más jóvenes y edad del padre conocida; información que inmediatamente causó indignación por parte de los colectivos feministas y se viralizó en las redes sociales. Y es que se trata de niñas de 10, 11 y 12 años que tuvieron hijos con hombres que les doblan o triplican la edad. Un embarazo a esas edades, no debería de pasar. Hablando de salud, puede ocasionar serios problemas tanto para la mamá como para el bebé. El Estado mexicano les sigue fallando a las niñas y a las adolescentes, quienes truncan su desarrollo personal, educativo y social cuando se convierten en madres a tempranas edades, y si a esto se le suma que son forzadas a unirse en matrimonios con hombres mayores de edad, son víctimas de una ausencia en la aplicación de leyes y de una falta de políticas públicas que prevengan el embarazo infantil. No debería haber niñas mamás, sino niñas que disfruten su infancia, que vayan a su escuela y que cumplan sus sueños.
ABATELENGUAS
Sin copia de sus contratos, sin derecho a servicios médicos y sin tener claridad de sus prestaciones laborales, ni las fechas de sus pagos, así laboran las enfermeras que se han quejado sobre estas irregularidades que trabajan en el programa “Salud Casa por Casa”; estrategia que debería pertenecer a la Secretaría de Salud, pero que está en manos de la Secretaría del Bienestar. Si este grupo de profesionales es el que está visitando las casas de millones de mexicanos para prevenir y atender a tiempo las enfermedades, bien debería el gobierno federal darle protección laboral y social. ¡El buen juez comienza desde su casa!
BAJO EL MICROSCOPIO
Bien valdría la pena recordarle al gobierno federal que la austeridad de recursos en áreas de salud ha salido muy cara para la población. Disminuir recursos a temas, como la prevención y la salud, como sucedió el sexenio pasado, es el resultado, entre otros, de acuerdo a epidemiólogos, que en estos momentos se tenga un brote de sarampión que comenzó en Chihuahua y ahora ya está en 18 estados y 61 municipios del país, cuyo común denominador de las personas contagiadas son: esquemas incompletos de vacunación o gente que nunca se vacunó. Si ya tenemos un brote que abarca la mitad del país, ¿dónde están las campañas en medio electrónicos que llamen a la población en riesgo a vacunarse? O ¿las autoridades de salud pensaran que con lo que informan en las conferencias matutinas en Palacio Nacional es suficiente?
