Respaldan a Zoé y desmantelan Insabi

Estamos a dos años de que se termine la presente administración y el modelo de salud prometido por el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue teniendo cambios. Mediante un decreto presidencial, se buscará regular y darle autonomía y presupuesto al IMSSBienestar, ...

Estamos a dos años de que se termine la presente administración y el modelo de salud prometido por el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue teniendo cambios. Mediante un decreto presidencial, se buscará regular y darle autonomía y presupuesto al IMSS-Bienestar, que es el nuevo esquema de seguridad social que sustituirá al Insabi, que a su vez había reemplazado al Seguro Popular. Resulta necesario precisar que el IMSS-Bienestar es un programa que forma parte del Seguro Social, pero que fue creado en sexenios pasados para atender a las comunidades rurales y no a trabajadores del sector privado. Bueno, pues ahora lo que quiere el gobierno federal es que el IMSS-Bienestar se convierta en un organismo público descentralizado, que tendrá autonomía técnica, operativa y de gestión; tendrá profesionales, técnicos y auxiliares de la salud del más alto nivel e infraestructura y equipamiento para garantizar servicios de salud.

La propuesta de decreto contempla que el nuevo IMSS-Bienestar tendrá una Junta de Gobierno —como la que tienen el IMSS y el ISSSTE— que aprobará el modelo de atención a la salud, reglamentos internos, lineamientos, estructura orgánica y condiciones generales de trabajo del personal de base, y también tendrá un representante sindical. Este nuevo órgano tendrá presupuesto y personalidad jurídica propia. ¿Y el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que dirige Juan Antonio Ferrer?, pues se achicará más de lo que ya está. El jaque mate al Insabi se lo está dando el propio Zoé Robledo, director general del IMSS y encargado del nuevo programa de salud, pues si bien él tiene el mando en este nuevo plan de salud, no tiene los recursos, los tiene el Insabi.

Y qué mejor ficha tiene el Presidente que su amigo, el secretario de Gobernación, Adán Augusto, para dirimir este problema entre Robledo y Ferrer. Hace un par de semanas, en la Segob, Adán Augusto encabezó una reunión de trabajo con los directores del IMSS, Zoé, y del Isabi, Juan Antonio, y de Asuntos Jurídicos de la Secretaría del Trabajo, Omar Guadalupe Gutiérrez, para instalar la Mesa General Central para la creación de un nuevo organismo público descentralizado del sector salud, es decir, el IMSS-Bienestar. Pero al parecer las cosas no se solucionaron. De tal suerte que este fin de semana se dio otra reunión en Nayarit, en donde estuvieron Adán Augusto, el subsecretario Hugo López-Gatell y los directores del IMSS y del ISSSTE, pero no el del Insabi. Y ahí Adán Augusto dijo “que quienes tienen una responsabilidad en el servicio público deben dejar la competencia y el egoísmo y entender que esto es un trabajo de equipo; los mexicanos no merecen que nosotros estemos acá, disputándonos parcelas de poder”. Así o más claro el apoyo a Zoé y la última puntilla al Insabi. Al paso que vamos, el Insabi quedara sólo para la compra de medicinas y vacunas, al fin ya va teniendo experiencia en ello.

ABATELENGUAS

Un grupo de legisladoras visitaron el Instituto Nacional de Pediatría para tomar el modelo de atención de este hospital y replicarlo en otros estados. La acreditación de hospitales es necesaria para atender a pacientes con enfermedades raras. El problema, reconoce María Eugenia Hernández, secretaria de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Cámara baja, es que sólo la mitad de los estados cuentan con hospitales acreditados por el Insabi. Buen punto, pero no sólo es necesario que se certifique a los hospitales, también se requiere que cuenten con los tratamientos, que son muy costosos, porque su falta ha generado que los afectados incluso hayan tenido que llevar el tema hasta la Suprema Corte.

BAJO EL MICROSCOPIO

Uno de los problemas de Hugo López-Gatell es su forma tan directa y sin filtros de decir las cosas. Ayer comentó que los consultorios anexos a farmacias (CAF) son un gran engaño, que ponen en riesgo la vida, porque no resuelven problemas de salud de mayor importancia. Quienes tienen que apagar los fuegos que provoca el subsecretario dicen que hubiera sido más sencillo si hubiera dicho: “Los CAF se han convertido en una seria preocupación para el sector, porque sólo dan aspirinas a la salud y en muchos casos empeoran y ponen en riesgo la vida de las personas y, sí, en parte es culpa de nosotros, porque estamos fallando en el primer nivel de atención”. Pero no, no fue así.

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