La rectoría en Salud se tambalea, ¿quién manda ahora?
La creación del IMSSBienestar le costó a la Secretaría de Salud Ssa no sólo perder el mando del sector, sino también un recorte a su presupuesto, lo que impactó en programas de salud prioritarios y en la operatividad de sus hospitales e institutos. Más del 30% de sus ...
La creación del IMSS-Bienestar le costó a la Secretaría de Salud (Ssa) no sólo perder el mando del sector, sino también un recorte a su presupuesto, lo que impactó en programas de salud prioritarios y en la operatividad de sus hospitales e institutos.
Más del 30% de sus recursos se fueron al IMSS-Bienestar y a los estados que requirieron ser fortalecidos en sus servicios de salud. Al revisar las cifras oficiales —de las secretarías de Salud y de Hacienda— del recorte que tuvo el presupuesto de salud en este 2024, sólo me queda por hacer una pregunta: ¿por qué el secretario de Salud, Jorge Alcocer, no defendió ante Hacienda los recursos que eran para los programas prioritarios de Salud?
De 96 mil 990 millones de pesos, que fue el presupuesto 2024, autorizado para el Ramo 12, se tuvo una disminución de 32 mil 280.2 millones de pesos. Es decir, hubo una reducción del 33.3% del total de los recursos que, por supuesto, sí impacto en programas de salud y en la operatividad de los Institutos Nacionales de Salud y hospitales federales. Tan sólo unos ejemplos: en el programa de vacunación, de un presupuesto original de 14 mil 31.5 millones de pesos pasó a 8 mil 971.8 millones de pesos, lo que equivalió a una reducción del 63.9 por ciento. En el rubro de materiales y suministros, de 20 mil 553 millones de pesos, esta cifra se redujo a 13 mil 952.3 millones de pesos; es decir, se tuvo un recorte del 32.1 por ciento. En México vivimos una pandemia por sobrepeso y obesidad que ha generado la presencia de enfermedades crónicas, como la diabetes y el cáncer, que impactan los servicios de salud y las finanzas de cualquier institución de salud.
Sin embargo, al programa para la prevención y control del sobrepeso y obesidad de la Ssa, cuyo presupuesto original era de 885.5 millones de pesos, le recortaron casi la mitad y sólo se quedó con 403.6 millones de pesos. México aún no ha salido de los casos de covid-19 y ahora enfrenta nuevos virus, como la viruela símica; no obstante, también el programa de vigilancia epidemiológica presentó una disminución del 21.2% de su presupuesto.
Con estos recortes queda claro que los directores de los institutos, hospitales, organismos descentralizados y áreas de Dirección de la Ssa se han “mordido las uñas” para sacar adelante sus gastos de operación. Y ni para reclamar o levantar la voz, porque ya saben que, quien lo haga, seguro que tendrá auditorías extra por parte de la Secretaría de la Función Pública. Sólo basta recordar lo que le pasó a Jaime Nieto Zermeño, exdirector del Hospital Infantil “Federico Gómez” de la Ssa, quien, a inicios de sexenio, fue de los primeros directivos en reclamar el desabasto de medicinas oncológicas y, como respuesta, el presidente López Obrador lo mandó a investigar. La Secretaría de Salud perdió rectoría, perdió recursos, perdió el control de la operatividad de los hospitales y perdió hasta su edificio emblemático. Es más, ni oficinas propias tiene el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, a quien le abrieron un espacio en la sede de la Comisión Nacional de Bioética, que se encuentra en la zona sur de la ciudad.
El reto de la próxima administración será fortalecer la Secretaría de Salud con un presupuesto suficiente e independiente a cualquier otro nuevo esquema de seguridad social.
ABATELENGUAS
Se acaba el sexenio y la presente administración logró basificar a 55 mil trabajadores de Salud, que tenían años de laborar en hospitales y clínicas, pero eran eventuales. Aún quedan 20 mil que todavía no cuentan con una plaza permanente.
BAJO EL MICROSCOPIO
Alejandro Svarch, comisionado federal de Protección contra Riesgos Sanitarios, encabezó, junto con la SRE y la OPS, la XI Conferencia Panamericana para la Armonización de la Reglamentación Farmacéutica. Ante representantes de 35 agencias regulatorias de diversos países, Svarch los invitó a establecer un diálogo abierto y proactivo sobre las acciones regulatorias que se están desarrollando y propuso una hoja de ruta pensando en la protección de todas las personas. El objetivo es fortalecer la regulación sanitaria de medicamentos, vacunas y dispositivos médicos en la región. Bien por ello.
