La mayor saturación del ISSSTE que viene

Hace poco leí una afirmación del director del ISSSTE, Florentino Castro López, en el sentido de que el Instituto está listo para “resistir” el impacto que tendrá si recibe a los alrededor de dos millones de derechohabientes que llegarán si se les quita el seguro ...

Hace poco leí una afirmación del director del ISSSTE, Florentino Castro López, en el sentido de que el Instituto está listo para “resistir” el impacto que tendrá si recibe a los alrededor de dos millones de derechohabientes que llegarán si se les quita el seguro de gastos mayores a todos los trabajadores del gobierno, y suena muy bien, pero quienes conocen esta dependencia saben que eso no concuerda con la realidad que enfrentará el nuevo gobierno.

Quienes tienen que formarse todos los días en la madrugada, a eso de las cuatro, cinco, de la mañana para alcanzar una ficha para tener una cita, seguramente no opinan que el ISSSTE está listo para atender a más derechohabientes. Al contrario, pensarán que si ahora hay que llegar en la madrugada, en el futuro inmediato tendrán que dormir a fuera de las clínicas.

Y ni qué decir del tiempo que tendrán que esperar para un estudio de gabinete, de cualquier tipo, que llega a tardar más de tres meses para poder ser atendido. Porque todos los trabajadores que pierdan (para bien o para mal, ése es otro tema) su seguro de gastos médicos mayores incrementarán la demanda de servicio y atención, pero no aportarán recursos adicionales, porque todos ya cotizan en el ISSSTE y todos pagan su cuota, aunque actualmente no usen los servicios.

El ISSSTE tiene 60 años y sus hospitales, de acuerdo con información del organismo, tienen en promedio 40 años. Atiende a 13 millones de afiliados y tiene una plantilla laboral de 100 mil trabajadores. Tan sólo en la Ciudad de México, que es donde se concentra el mayor número de afiliados, todos los hospitales de segundo y tercer nivel se encuentran rebasados por el número de pacientes y de consultas médicas.

Basta con ir al área de Urgencias de cualquier hospital para ver que ni hay camas ni camillas suficientes para poder colocar a los enfermos. Las consultas con cualquier médico especialista son cotizadas. Y de médicos, ni se diga, falta más personal de salud y medicinas.

A esto se suman las deficiencias que también hay en el área administrativa. Es un logro, en muchas clínicas, que el derechohabiente, que es de recién ingreso o que tiene años de no haber pisado una de ellas, obtenga su carnet, que es una simple hoja de cartón membretada con el logo del ISSSTE, que no tienen disponible o en existencia, a pesar de que es el documento con el cual se otorgan las citas médicas.

Ni hablar de la infraestructura, porque basta ver la cantidad de personal que no tiene computadoras y que tiene que hacer sus reportes en máquinas de escribir, muchas de éstas también obsoletas. Ni hablar de que la intención de quitar privilegios suene bien. Pero el resultado para los que menos tengan sea peor.

ABATELENGUAS

Nos comentan que siete empresas farmacéuticas (Laboratorios Chinoin, Carnot, Senosiain, Silanes, Sanfer, Liomont y Takeda) tomaron la decisión de conformar un fondo para apoyar al poblado de Santiago Niltepec, afectado por el sismo de hace un año. Inicialmente, tenían previsto apoyar a reconstruir los centros de salud, pero al ser de las comunidades con más viviendas dañadas, optaron por edificar 200 viviendas, ofrecer apoyo sicológico y formaron una red de productores para reactivar la economía local. A veces la solidaridad es la mejor medicina que pueden producir los laboratorios.

BAJO EL MICROSCOPIO

En el tema de sobrepeso y de las dietas para bajar de peso hay que tener mucho cuidado para no afectar nuestra salud. Por eso lo que se recomienda es recurrir a un tratamiento integral, personalizado, basado en un equipo multidisciplinario, con un uso racional de medicamentos, sólo en caso de ser requerido, prescritos por un médico, de acuerdo con especialistas de la empresa farmacéutica mexicana Medix. Hay que tenerlo muy en cuenta para no automedicarse ni seguir dietas como recetas mágicas.

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