En las últimas 24 horas, el ejército de Ucrania reportó que experimentó problemas en el acceso al servicio de internet satelital de grado militar que le provee SpaceX a través de Starshield. El internet satelital que le brinda SpaceX, costeado por el Pentágono, es clave para la defensa bélica de Ucrania frente a la invasión rusa, que comenzó el 24 de febrero de 2022, y es ampliamente utilizado para guiar drones, ubicar a las tropas en el teatro de guerra, coordinación y comunicación. La degradación del servicio de Starshield se dio de manera simultánea a la limitación de información de inteligencia de alerta de misiles provenientes de Rusia por parte de Estados Unidos.
PRESIÓN DE TRUMP
Los problemas de acceso del ejército de Ucrania se atribuyen a la presión de Donald Trump, quien el domingo anunció que Ucrania y Rusia llegaron a un cese al fuego en instalaciones de energía. El objetivo de Trump es que baje el precio del diésel en su país antes de la elección del 3 de noviembre, cuando se renovará la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. No obstante, el lunes, el presidente de Ucrania, Zelensky, dijo que reanudarían los ataques a la infraestructura energética ante la violación del acuerdo por parte del ejército ruso. Elon Musk, dueño de SpaceX, tuiteó que Starshield lo controla el Pentágono, mientras que la Casa Blanca respondió a la prensa que los satélites los controla SpaceX.
ANTECEDENTES
No es la primera vez que el ejército ucraniano se ve afectado por medidas arbitrarias derivadas de su dependencia de la tecnología y las armas de Estados Unidos. En la biografía de Elon Musk escrita por Walter Isaacson se reveló que en septiembre de 2022 el magnate decidió negar la solicitud del ejército ucraniano para proveerles de internet para guiar un dron submarino y atacar a la flota rusa estacionada en Crimea. En aquel entonces, Elon Musk temía que dicho ataque generara una respuesta nuclear de Rusia. Su temor es consistente con lo que reportó Bob Woodward en su libro War: los servicios de inteligencia estadunidenses estimaban que había 50% de posibilidades de que Vladimir Putin utilizara armas nucleares tácticas en contra de Ucrania.
LECCIÓN NO APRENDIDA
Los europeos consideran que Ucrania es el dique o el canario en la mina ante las ambiciones expansionistas rusas y, por ello, es vital que dicho país siga resistiendo. Sin embargo, van pasando los años y la dependencia militar de Ucrania con Estados Unidos se mantiene. Europa no tiene algo equivalente a Starshield que ofrecerle a Zelensky; la única presión que ejerce es como cliente de Starlink y la capacidad que tiene de limitar en el mercado común a las empresas de Elon Musk, con muy poca eficacia por cierto.
LECCIÓN PARA MÉXICO
Ucrania no es el único país que tiene estas dependencias. Esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum validó la versión del Financial Times que reportó que Trump le pidió importar más gas para disminuir el déficit comercial de Estados Unidos con México. La Presidenta dijo que están inaugurando varias plantas de ciclo combinado y es probable que necesiten importarlo. De todas formas, la dependencia ya está establecida: si Estados Unidos apaga el suministro de gas a México, la industria se paralizaría de manera casi inmediata. Como México va a paso de tortuga en su explotación de gas shale —que podría cambiar la situación en un par de lustros—, la dependencia seguirá ahí.
LECCIÓN IA
La inteligencia artificial será todavía más crítica que la infraestructura de internet, y las limitantes que pondría un país proveedor podrán ser graduables de acuerdo al interés que esté buscando; incluso podrá manipular los sistemas a su favor, como lo hace Trump con Ucrania. La discusión de la soberanía de inteligencia artificial se vuelve más relevante que nunca. No es claro si realmente es practicable o si deberíamos buscarla, al menos, en algunos procesos críticos. En México, esa discusión, o cualquier otra con respecto al tema, se encuentra a años luz de donde debería estar, como ocurre también en ciberseguridad.
