México y el viejo reto de las drogas
Desde hace décadas a México se le ha culpado del problema de salud pública que sufren en Estados Unidos por el alto consumo, ahora desmedido, de diversas sustancias; la crisis del fentanilo ha sido una tormenta que simplemente cayó, a pesar de los pronósticos del mal ...
Desde hace décadas a México se le ha culpado del problema de salud pública que sufren en Estados Unidos por el alto consumo, ahora desmedido, de diversas sustancias; la crisis del fentanilo ha sido una tormenta que simplemente cayó, a pesar de los pronósticos del mal tiempo evidentes en su sociedad.
Cuando cada uno de los distintos actores en la escena internacional asuman su propia responsabilidad, que va desde la producción de la materia prima, como ancestralmente sucede en Colombia, Bolivia y Perú con el cultivo de la hoja de coca y su procesamiento, hasta la permisividad, trazabilidad y los distintos centros de distribución, trasiego, venta, consumo y, primordialmente, la atención a las terribles adicciones y sus consecuencias devastadoras que inhabilitan laboral, social y económicamente a los consumidores y, por supuesto, a los distintos Estados, se podrán disminuir los porcentajes trágicos que hoy se presentan.
La enorme demanda de drogas ilícitas en el mundo y su prohibición siempre creará la enorme oportunidad para la clandestinidad, donde el contrabando ha logrado sus objetivos macabros y sumamente redituables para el crimen organizado internacional.
Los delitos contra la salud en nuestro país han engrosado las poblaciones penitenciarias de manera importante, simultáneamente, pero no con la misma velocidad, el control y regulación han avanzado respecto a las diversas iniciativas que en la materia se han presentado.
Coincido plenamente en que la desigualdad y la falta de oportunidades, sobre todo para las nuevas generaciones, orillaron a miles de jóvenes a dedicarse a la ilícita actividad del narcotráfico. Es una actividad que se conoce de manera consuetudinaria desde hace más de 60 años en nuestro país, pero las condiciones y la enorme variedad de drogas psicoactivas de diseño y de alcance masivo que ahora existen, además de su toxicidad letal, han despertado las alarmas en un nuevo capítulo de la historia contemporánea mundial. Pareciera que lo que en su momento, como villano preferido, trasmutó del comunismo al terrorismo y ahora con el mismo énfasis persecutorio, el narcotráfico; no se puede soslayar que, aunque es una veterana actividad, los niveles de violencia y el crecimiento de las estructuras criminales coadyuvaron a sus diversos calificativos.
La relación amistosa con Estados Unidos permanecerá intacta cuando el respeto, la cortesía y la prudencia sean la base de dicha relación bilateral.
Los miles de armas de alto poder en México y los cartuchos que se utilizan son uno de los muchos temas de ese largo debate donde nuestro país ha sufrido miles de muertes, muchas más que en Estados Unidos, no por sobredosis incontrolada de drogas, sino por exorbitantes ráfagas de plomo; hay miles de viudas y otro tanto de huérfanos que, como “daños colaterales” han arrastrado a generaciones enteras a la marginación y la desintegración familiar.
La estigmatización de diversas regiones de nuestro país ha sido también un factor de injusta discriminación y persecución; la enorme mayoría de los pobladores de los estados de la República mexicana, identificados como sedes del crimen organizado, son población económicamente activa, honorable, como profesionistas, ganaderos, campesinos, empresarios, industriales, y en general gente que todos los días lucha por salir adelante, y lo sobresaliente es que los niveles de consumo de estupefacientes no llegan a dos dígitos ni mucho menos a las alarmantes cifras de nuestro vecino país del norte.
Como nunca antes se hace una promoción permanente en la lucha contra el consumo de las drogas, como una política pública esencial de este gobierno, se debe meditar sobre un nuevo ente especializado para el combate de este flagelo donde integre la persecución de delitos contra la salud, fiscales en correlación con los tribunales de drogas que hace años funcionan en otras latitudes. El control y la regulación pueden ser un bálsamo para estas condiciones dolorosas. Paso a paso.
