La espectacularidad

Los espectaculares son un producto político.

La legislación en materia de publicidad exterior es local, cada entidad federativa e incluso algunos municipios del país han podido, en virtud de sus necesidades publicitarias, legislar sobre las instalaciones, ubicaciones, dimensiones, características de todo tipo de anuncios que tienen impacto visual, ya sea en sus territorios o en las vías adyacentes y periféricas. Ahí también se calcula el pago por derechos, permisos que otorgan las propias autoridades.

  • En las grandes ciudades de nuestro país hasta hace poco menos de 20 años hubo un boom publicitario, por lo que proliferaron las empresas dedicadas a este segmento de publicidad, al extremo de tener que iniciar operativos de desmantelamiento de estos anuncios, previo procedimiento administrativo que así lo resuelve a la fecha.

Desde que su uso se acostumbró no solamente para publicitar productos y servicios, sino para las campañas políticas, uno y otro partido político, así como legisladores y servidores públicos, los han utilizado para crear impactos visuales con millones de personas que circulan, principalmente, en vehículos.

La legislación electoral es clara, ampliamente es conocido y público que el uso de recursos públicos con fines de autopromoción es ilícito e incluso si no se acredita fehacientemente el origen de los recursos económicos, la contratación y pago de estos servicios publicitarios se puede considerar un delito electoral. El uso de portadas de revistas donde se liga a personajes públicos, también corre la misma suerte. La ruta del dinero. Esas empresas seguramente presentarán contratos entre particulares, donde unos y otros manifestarán su libre voluntad para contratar, es un elemento primordial, en derecho, de las obligaciones, la voluntad. Siendo así, quizá a un costo muy inferior, las empresas publicitarias cumplirán con su objeto social, que es la difusión de lo solicitado por el cliente, lo demás no forma parte de sus facultades como empresa, eso es trabajo de las instituciones fiscalizadoras, tanto en materia penal como administrativa, desde el punto de vista electoral.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, antes de concluir el año envió un tremendo mensaje ante la puntillosa y polémica pregunta sobre el uso masivo de espectaculares en el país, su respuesta es una sentencia política: “Nada de excesos”, “Nada en contra del pueblo, las cosas se revierten”. No olvidemos que las elecciones de 2023 y las subsecuentes han utilizado estos medios de impacto visual, el mensaje es masivo, en efecto lo que se ventila en todos los círculos sociales del país es la evidencia clara del imposible nexo entre presencia y efecto carismático, hay estrategias que causan exactamente el efecto contrario, no son simples fórmulas aplicables a todas las personalidades, ¡vaya!, ni para cualquier producto ni para cualquier servicio. Esto es un producto político.

  • No cabe duda que para conquistar el corazón de los mexicanos se tiene que construir un nexo natural y emocional, los rígidos formatos suelen ser un dardo envenenado.

Muy feliz 2023, muy apreciado lector.

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