El PRI y el PAN traidores. Durango ya no se vende ni se humilla

Durango no puede, no debe y no quiere volver al pasado. Un pasado de corrupción descarada, de pactos con el crimen organizado, de abandono institucional, y de gobiernos que saquearon al estado con la misma impunidad con la que se burlaban del pueblo. Las elecciones que se ...

Durango no puede, no debe y no quiere volver al pasado. Un pasado de corrupción descarada, de pactos con el crimen organizado, de abandono institucional, y de gobiernos que saquearon al estado con la misma impunidad con la que se burlaban del pueblo. Las elecciones que se avecinan son mucho más que una contienda electoral: son un juicio popular contra el PRI y el PAN, responsables del rezago, la pobreza y la humillación que por décadas padeció México y, en particular, Durango.

Quienes gobernaron bajo las siglas del PRI y del PAN dejaron tierra arrasada. Entregaron el país a los intereses extranjeros, convirtieron el presupuesto en botín, desmantelaron los sistemas de salud y educación, y le abrieron la puerta al crimen organizado desde los más altos niveles de gobierno. Y que no se olvide nunca: el “zar antidrogas” del sexenio panista, Genaro García Luna —secretario de Seguridad de Felipe Calderón— fue declarado culpable por narcotráfico y colaboración con el Cártel de Sinaloa en una corte federal de Estados Unidos. Mientras se firmaban acuerdos de “seguridad” con Washington, el gobierno de Calderón estaba coludido hasta la médula con los señores de la droga.

Ése es el rostro del PAN. Y el del PRI no se queda atrás: décadas de simulación, represión, fraudes, enriquecimiento ilícito y redes de poder que aún hoy buscan controlar al país desde las sombras.

Tampoco se puede borrar de la memoria colectiva al peor presidente de la historia de México: Vicente Fox, quien traicionó el anhelo democrático del pueblo al usar el poder para enriquecerse y convertirse en cabildero de intereses transnacionales. Hoy, ya sin el mínimo pudor, defiende a los corruptos, llama “pendejo” al pueblo y “huevones” a las personas de la tercera edad y se pasea por redes sociales con su insultante fortuna, olvidando que llegó a Los Pinos prometiendo cambio y terminó siendo un bufón del poder económico.

En Durango, esa herencia de cinismo se mantiene viva. Mientras más de 25 mil jóvenes abandonan cada año sus estudios por falta de apoyos, y cerca de 18 mil se ven forzados a emigrar por falta de empleo, el secretario de Finanzas del estado —funcionario del PRI-PAN— organizó una fiesta de 15 años para su hija en la Hacienda Jacona que, según medios locales, costó varios millones de pesos. Con artistas exclusivos, seguridad privada y un derroche propio de jeques, el evento se convirtió en símbolo del desprecio del viejo régimen hacia el pueblo. No fue una fiesta: fue un acto de total impunidad.

Ése es el modelo de gobierno que los mismos de siempre quieren imponer nuevamente. Un gobierno que celebra en salones de lujo mientras los barrios no tienen agua, seguridad ni medicamentos. Un sistema que protege a delincuentes de cuello blanco y condena a la juventud a la desesperanza.

Frente a ese pasado oscuro, se alza con fuerza el proyecto encabezado por el doctor José Ramón Enríquez Herrera, un hombre que ha demostrado con hechos su compromiso con el pueblo. Exalcalde de resultados, exsenador combativo, médico de vocación social, hoy representa una alternativa real respaldada por la ciudadanía y por líderes nacionales que comparten su visión: gobernadores, senadores y diputados federales que saben que Durango merece más.

Su plan de 100 compromisos toca el corazón de las verdaderas necesidades: salud, empleo, educación, infraestructura, agua, movilidad y, sobre todo, un gobierno limpio y decente. No busca el poder para servirse, sino para servir. No viene a derrochar, sino a corregir.

Votar por el doctor Enríquez es apostar por un nuevo comienzo, por un Durango con dignidad y futuro.

Durango ya no se vende. Ya no se calla. Ya no se humilla.

Durango ya decidió.

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