Vecinos cada vez más conflictuados
México es tolerante en niveles exagerados con regímenes autoritarios en América Latina y en el resto del mundo; se ha convertido en defensor, hasta niveles de homenaje, de Cuba, Nicaragua y Venezuela
Estados Unidos y México son vecinos cada vez más conflictuados políticamente, pero económicamente están cada vez más integrados e interdependientes. ¿Qué futuro le depara a esa relación?
México mueve sus simpatías hacia la órbita de los enemigos jurados de EU. En eso reside la confrontación política. México es tolerante en niveles exagerados con regímenes autoritarios en América Latina y en el resto del mundo. México se ha convertido en defensor, hasta niveles de homenaje, a las tres dictaduras latinoamericanas: Cuba, Nicaragua y Venezuela. La presencia de tropas cubanas y nicaragüenses en desfiles del 16 de septiembre es un trato deferente jamás otorgado a tropas de Estados Unidos ni europeas.
Los tratos con Cuba y Venezuela han llegado al nivel de aceptar y tolerar la presencia y operación de sus elementos de seguridad y espionaje en territorio nacional. Con la justificación de la presencia de médicos cubanos en servicios hospitalarios, el gobierno mexicano ha transferido miles de millones de euros (no dólares) como subvención a la economía cubana, incluyendo el envío de millones de litros de petróleo.
México nunca ha condenado abiertamente la invasión rusa a Ucrania y mantiene una posición “neutral” ante el conflicto. Eso se traduce en un apoyo al agresor ruso, habiendo violado todas las leyes internacionales en materia de respeto a las soberanías nacionales. La presencia de un nutrido grupo de espionaje ruso acantonado en México, junto con la presencia de soldados rusos en un desfile del 16 de septiembre, da cuenta de una cercanía y aprobación de un enemigo declarado de EU.
Con China ha existido y persiste una relación de complicidades diversas. Se ha detectado una relación triangular entre los cárteles mexicanos, el gobierno chino y el mexicano, que tolera y fomenta negocios turbios. Mientras los cárteles importan fentanilo, el gobierno mexicano permitió la entrada de acero y aluminio chino, para luego fingir que era mexicano y venderlo en el mercado estadunidense. Existe una telaraña de complicidades con China. El gobierno de Estados Unidos ha reclamado ambos actos al gobierno de México, en parte por violar el T-MEC y el otro por omiso en las aduanas al permitir el ingreso de fentanilo a territorio nacional.
La reunión de la Celac realizada en México por ser el anfitrión, tuvo en su clausura la sorpresiva presencia por Zoom del presidente chino, Xi Jinping, saludando a la concurrencia.
Al mismo tiempo, la economía mexicana está cada día más integrada a la estadunidense, siendo, incluso, su primer exportador, superando a China. 800 mil millones de dólares en valor no tienen desperdicio. Junto con ese intenso y creciente intercambio de bienes y servicios, las remesas son testimonio de los millones de compatriotas que envían sus recursos a familiares que viven en todos los estados de la República. Esa relación económica no tiene sustituto. Ni Rusia ni China son alternativa para México. China, por ejemplo, le vende mucho a México y nos compra muy poco. Es completamente disfuncional esa relación.
Los mexicanos residentes en EU desean que exista una excelente relación entre ambos países. No son aliados estratégicos de intereses rusos o chinos. Mucho menos de Cuba o Nicaragua. Entonces la disfuncionalidad de la propuesta del gobierno de Morena es patente: ir en contra de los intereses estratégicos de Estados Unidos es ir en contra del interés estratégico de México y de los millones de compatriotas que residen allá. Lo que mueve a Morena es su propuesta ideológica: prefiere regímenes autoritarios porque ése es, en el fondo, su preferencia como modelo político para México.
Entonces, ¿cómo resolver la contradicción entre la ideología autoritaria predominante y el modelo de una economía de mercado abierto? En este mundo no tienen cabida ambas propuestas. Algo tendrá que reventar por lo más frágil.
