Trump, Musk y Zelenski
Starlink hace la diferencia entre ganar y perder la guerra para Ucrania. Tan es así que, incluso, los ucranianos acusaron a Musk de cortar su acceso a Starlink cuando preparaban un ataque contra barcos rusos en el mar Negro.
Una de las primeras llamadas internacionales que hizo el presidente electo Trump, si no la primera, fue con el presidente Zelenski, de Ucrania. Lo interesante es que realizó la llamada acompañado de Elon Musk, dueño de, entre otras empresas, Starlink, proveedora de internet vía satélite.
Starlink juega un papel crucial en la guerra entre Ucrania y Rusia. Es la primera guerra en la historia de la humanidad donde internet juega un papel central en la confrontación militar entre dos ejércitos. Los soldados en primera línea usan internet día y noche para vigilar al enemigo, volando drones sobre el campo de batalla para conocer sus movimientos y también para dirigir ataques de drones y misiles contra las posiciones del ejército contrario. El internet también es el instrumento privilegiado para el espionaje e interferencia con los ataques del enemigo. Incluso, los ucranianos utilizan internet para dirigir sus drones acuáticos no tripulados suicidas contra posiciones navales rusas en Sebastopol, Crimea.
Starlink hace la diferencia entre ganar y perder la guerra para Ucrania. Tan es así que, incluso, los ucranianos acusaron a Musk de cortar su acceso a Starlink cuando preparaban un ataque contra barcos rusos en el mar Negro. Éste alegó que lo hizo para evitar una guerra nuclear. Fue alrededor de esas fechas cuando Musk confesó que conversaba regularmente con Putin, dando a entender que era exponente de una propuesta para terminar la guerra.
Musk expuso su propuesta para terminar la guerra en Ucrania. Es muy “simple”: que Ucrania acepte ceder Crimea a Rusia y que las provincias del este ucraniano que reclama Putin voten en un plebiscito para decidir con qué país quieren integrarse: Rusia o Ucrania. Zelenski ha dicho reiteradamente, y de forma pública y privada, que Ucrania exige el retiro completo del ejército ruso de todos los territorios ucranios (de Crimea y de las provincias del este de su país) para poder dialogar sobre las condiciones para lograr una paz duradera entre las dos naciones. Obviamente, entre la propuesta de Musk y la de Zelenski hay nula coincidencia.
Trump, por su lado, hizo la promesa en campaña de terminar la guerra en Ucrania “en un día”, pero sin dar detalles sobre cómo pensaba lograrlo. Sin embargo, cercanos a Trump han sugerido que sus ideas coinciden mucho con lo expuesto por Musk. Por lo pronto, queda la herencia de la primera presidencia de Trump por su fraternidad y admiración para con Vladimir Putin y Kim Jong-un, dos aliados en la guerra contra Ucrania. Es difícil pensar que Trump haría una apuesta contra los dos gobernantes a quienes él admira.
El haber llamado a Zelenski acompañado por Musk devela mucho. A pesar de que los voceros de la casa presidencial ucraniana dijeron que Zelenski quedó “muy satisfecho y alentado” por los resultados de lo conversado, es casi imposible no reparar en que la plática con Trump y Musk fue algo cercano a una emboscada. Incluso, Musk puede ser el “tonto útil” de Trump en su negociación con Ucrania. El presidente electo de EU no tiene que amenazar con retirar el apoyo militar estadunidense al ejército ucraniano. Puede simplemente demorar algunas entregas de equipo y refacciones militares. Pero ahí es donde entra Musk en la negociación. Él puede amenazar con cortar la conexión ucraniana a Starlink, debilitando de forma crítica a las fuerzas armadas ucranianas y todo su aparato de inteligencia. De alguna manera, el ejército ucraniano es y sigue siendo rehén de Musk, Trump y Putin.
Con esa amenaza encima, Zelenski, que seguramente habría previsto una maniobra así de parte de Trump, posiblemente haya trabajado y adelantado la alternativa “europea”: armas e internet proveniente de la Unión Europea, con la promesa de incorporarse a la OTAN y la propia unión de países europeos.
A los países europeos les preocupan mucho las actitudes rusas para con el resto de su masa continental. Muchos piensan que Putin no se contentará con vencer a Ucrania. Si gana esa guerra, irá por más países de la localidad para reconstruir su idea de un nuevo imperio ruso. De ahí la lógica defensiva detrás de la reciente incorporación de Suecia y Finlandia a la OTAN.
El nacionalismo, el proteccionismo y el aislacionismo estadunidense en tiempos de Trump hará que Estados Unidos se desentienda de esa zona del mundo para concentrarse en una reocupación de América Latina (su patio trasero), cuidar a Israel y hacerse fuerte en el Indopacífico, con Taiwán, Japón, Australia y aliados. Se avecinan las peores guerras comerciales desde los años treinta, que fueron preámbulo a la Segunda Guerra Mundial.
No fue una ingenuidad de Trump incluir a Musk en su llamada telefónica con Zelenski. Y seguramente Putin ya tiene el detalle de lo platicado y acordado. Él tenía muchos amigos en esa conversación.
