Somos MX: combinando experiencia y novedad

Los aprendizajes del pasado son el fertilizante para éxitos futuros.

El sábado pasado la nueva organización aspirante a partido político, Somos MX, realizó su congreso constituyente en la Ciudad de México. Según los múltiples reportes periodísticos, logró reunir el número necesario de afiliados para lograr el registro legal: más de 300 mil. También efectuó reuniones en más de 200 distritos electorales, según lo exigido por la ley para el registro de nuevos partidos políticos.

Los reportes periodísticos también reseñaron quiénes fueron los asistentes al evento, destacando que Guadalupe Acosta Naranjo fue electo presidente del partido y Cecilia Soto la secretaria general. Como integrantes del Consejo Consultivo Ciudadano del nuevo partido se presentaron tres exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Varios miembros del partido destacaron por ser exintegrantes de los órganos electorales, como Leonardo Valdés, Marco Antonio Baños, Rodrigo Morales, Edmundo Jacobo y Roberto Heycher Cardiel. Emilio Álvarez Icaza ha sido una pieza central en la conformación del nuevo partido.

Al mismo tiempo que Somos MX realizaba su congreso inaugural, hacía lo propio el partido Construyendo Sociedades de Paz, cuyas siglas CSP, fueron impugnadas por la presidenta Sheinbaum, por la insinuación de que ese partido era un proyecto presidencial. Su congreso acordó cambiar el nombre a PAZ. Sin embargo, quedó asentado su apego a los intereses de Morena.

En los medios periodísticos y en redes sociales el advenimiento y alumbramiento de Somos MX fue recibido con dos interpretaciones diametralmente diferentes. Partiendo de su definición como un partido con una agenda contraria y opositora a la deriva autoritaria de Morena, el nuevo partido rechazó cualquier calificativo de “izquierda” o “derecha” como eje de su plataforma. Se declaró a favor de acabar con el autoritarismo de la 4T y el “cogobierno” entre AMLO y Sheinbaum. Afirmó que la 4T está íntimamente asociada al crimen organizado.

Una parte de la prensa, asociada orgánicamente con el gobierno, como La Jornada, entre otras, calificó a Somos MX como un partido de derecha, por la presencia de expanistas y  exministros de la antigua SCJN entre los asistentes. Claro, no dijeron lo mismo de Morena como partido de derecha cuando dos expresidentes nacionales del PAN eran miembros del gobierno de AMLO. Lo relevante es su ansia por aplicar la etiqueta de un “partido de derecha” a la nueva organización, respondiendo a una estrategia electoral de Morena.

Otra crítica al nuevo partido señalaba que sus integrantes eran “políticos viejos y reciclados” de otros partidos. Ese hecho, el de contar con experiencia política de larga data, supone que no cuentan con las credenciales de ingenuidad para poder afirmar que representan algo auténticamente nuevo. La descalificación procede, según este criterio, porque la experiencia excluye la capacidad de generar algo nuevo y útil para la sociedad. En este posicionamiento, lo único válido sería formar un partido con integrantes que poseen mentes en blanco: tabula rasa, dirían los filósofos. Es decir, nada en mente.

Como si no hubiéramos aprendido algo con el “90% lealtad, 10% experiencia” de AMLO, que lo único que logró fue hundir al país en una crisis sistémica.

Contrario a estos dichos, la nueva organización posee la posibilidad de sumar lo que se ha probado en épocas anteriores (con y sin éxito) junto a lo que es posible en las circunstancias actuales del país. Los aprendizajes del pasado son el fertilizante para éxitos futuros. La asamblea reunía experiencia con las ansias de probar rutas nuevas. Empezando por la negativa a aceptar las etiquetas tradicionales de “izquierda” o “derecha”, por considerarlas anacrónicas.

La Marea Rosa es un buen ejemplo. Representó una energía social diversa pero no hubo quién la articulara con ideas-eje para que su expresión tuviera mayor impacto. Hoy, la combinación de experiencia con la disposición a probar nuevas tácticas y estrategias abre las puertas a que Somos MX pueda convertirse en un eje de articulación de nuevas fuerzas democráticas en México.

Démosle la opción de probar ese nuevo camino que le propone a México.

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