Soberanía hipócrita

El gobierno mexicano expresó su solidaridad al acompañar a quienes requieren apoyo humanitario, al mismo tiempo que exaltó la soberanía e independencia de México a la hora de defender sus decisiones

A 100 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, en Bavispe, Sonora, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que: “Seguimos luchando, por lo que siempre ha luchado el pueblo de México, por justicia social, por soberanía e independencia, por democracia y por libertad. Ésa es la Cuarta Transformación”. Recordó que “los vecinos” (refiriéndose a EU) “se llevaron la mitad de nuestro territorio en una invasión”. Después mencionó la ocupación estadunidense del puerto de Veracruz: “Saben que trataron de invadirnos de nuevo en 1914. Quien se opuso fue Venustiano Carranza”, explicó la Presidenta.    

Antes de explicar las referencias a las invasiones estadunidenses a México, expuso las etapas previas de transformación que ha vivido el país. Hizo referencia a la Independencia, luego a la Reforma, para concluir aleccionando sobre la Revolución. Todos esos procesos, aclaró, antecedieron al actual proceso de cambio en México con la Cuarta Transformación. Obviamente, la Presidenta animó por lo menos al gobernador del estado de Sonora, Alfonso Durazo. Éste respondió con su patriotismo en lo más alto. Además de aplaudir la inauguración de una carretera, siendo la obra que permitirá rodear Agua Prieta para llegar directamente a Nuevo Casas Grandes.

En ese contexto, el gobernador Durazo aplaudió a la presidenta Sheinbaum y declaró que “le decimos que no estás sola”. Recordó las amenazas del presidente estadunidense de que su ejército podría entrar a México para combatir a grupos criminales. Enfatizó el nacionalista y solidario gobernador Durazo: “La unidad nacional no es hoy una consigna, es una responsabilidad en los difíciles tiempos que nos han tocado vivir, un momento geopolítico mundial altamente complejo”. 

El gobernador, encarrerado con el entusiasmo patriota del momento, fustigó a quienes no se unan al apoyo a la Presidenta en su heroico enfrentamiento con el Imperio. “Confunden la crítica con el intento de desgastar al gobierno de México frente a las presiones externas. No se dan cuenta que con ello terminan favoreciendo intereses ajenos a la patria y dándole la espalda a la nación”. En ese momento alguien gritó, enardecido: “Aquí nos levantamos en armas para defenderla”... a la Presidenta, se entiende.  El público presente respondió con un entusiasta “¡No estás sola!”.

Al mismo tiempo, el canciller de México, Juan Ramón de la Fuente defendió la llamada “ayuda humanitaria” que México ha entregado a otros países, en el contexto de la polémica suscitada alrededor de la ayuda humanitaria petrolera que México ha entregado a Cuba durante los últimos años. Ante legisladores de Morena, el canciller fue claro: “No aceptamos que no haya ayuda humanitaria cuando algún país del mundo lo requiere y lo vamos a seguir ejerciendo porque es el mecanismo que nos permite mantener vivo el mecanismo del diálogo y es el que nos permite mandar el mensaje a los pueblos que lo requieren: México siempre hará todo lo que esté a su alcance para que la ayuda humanitaria llegue cuando se necesite”.

En el mismo día, el gobierno mexicano expresó dos ideas contundentes. Por un lado, su solidaridad al acompañar a quienes requieren apoyo humanitario, cuando sea y donde sea.  

Por otro lado, un mensaje inconfundible de la más absoluta soberanía e independencia de México a la hora de defender sus decisiones sin interferencias del exterior, notablemente del gobierno de EU. Un día redondo en el campo de las declaraciones patriotas. Hasta que, en el mismo día, el presidente Trump informó sobre lo que acordó con la presidenta mexicana en su llamada telefónica. Trump dijo: “Le pedí que no enviara más petróleo a Cuba y ella aceptó y cumplió el acuerdo”. Efectivamente, México ha dejado de enviar crudo a Cuba. La encrucijada era clara: si quieres el T-MEC dejas de enviar petróleo a Cuba. Tú decides. Y México optó por el T-MEC.

En privado se aceptan las condiciones de Washington, aunque en público  se declara autonomía. A su vez, el canciller disfraza el acuerdo con Washington con retórica hueca, y exalta la inexistente independencia de México, que él no ejerce.

Este teatro retórico desvela la soberanía hipócrita de México.

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