Revocación
Para lograr la revocación se requiere que la alternativa pase por el procedimiento legislativo que marca la ley.
Ante la oprobiosa e ilegal aprobación de la reforma judicial, el movimiento que ha generado ese acto repleto de corrupción debe proceder a exigir su revocación.
Las demandas del movimiento por la revocación de la reforma incluyen la defensa de la independencia y autonomía del Poder Judicial y la preservación de la carrera judicial profesional y los derechos laborales de los trabajadores.
Para tener éxito, el movimiento debe expresar con precisión sus objetivos, para sumar amplios sectores de la sociedad mexicana que coinciden con su rechazo a la reforma. La demanda de revocación es la plataforma democrática que el movimiento requiere para asegurar una amplia simpatía con su causa. El movimiento parte de una base social fuerte por su carácter nacional. La justicia federal se imparte en toda la República, y todos sus trabajadores apoyan el movimiento.
Mientras el movimiento defiende la existencia y necesidad de los tres Poderes constitucionales autónomos e independientes, López Obrador defiende la desaparición del Poder Judicial como castigo por haber resistido sus decisiones anticonstitucionales.
El movimiento debe ganar la batalla por el apoyo y la simpatía popular. Una minoría de la opinión pública apoya la reforma, según todas las encuestas. A López Obrador le quedan solamente 15 mañaneras, que es donde ha granjeado apoyo para la reforma, y después se va del poder. Irá disminuyendo el apoyo a la medida. El “mandato del pueblo” resultará ser una farsa.
La situación económica y de seguridad, tan críticas en el país, jugarán a favor de la revocación. El gasolinazo de López Obrador es apenas el inicio de la crisis fiscal del gobierno. También vendrán acusaciones de corrupción contra altos funcionarios del gobierno saliente y del entrante, puesto que son los mismos. Las presiones internacionales van a crecer poderosamente. La economía nacional es un engrane más de la economía global. Será imposible ignorar las opiniones, las presiones y exigencias allende nuestras fronteras.
El movimiento contra la reforma judicial debe presentar su alternativa ante la situación reinante en el Poder Judicial. Existe el consenso de que se requieren reformas, pero no la que se aprobó. El punto de partida para la elaboración de su alternativa puede partir de la propuesta presentada por la ministra Norma Piña y que recibió el consenso y aprobación de algunas instancias de la Corte misma.
Para lograr la revocación se requiere que la alternativa pase por el procedimiento legislativo que marca la ley. Sin duda, es un camino difícil. Pero hay que recordar que está en juego la democracia en México.
Un movimiento con objetivos claros, con un amplio apoyo social y una propuesta alternativa tiene todo para ganar.
