Rebelión en la granja
Este fin de sexenio anuncia más rebelión en la granja morenista entre quienes quieren ponerse a buen resguardo, mientras su movimiento se hunde por conflictos internos que son augurio de su fin
La presencia de conflictos y graves diferendos entre actores principales del gobierno de López Obrador y de su partido, Morena, atestiguan una crisis de gobernabilidad que está afectando gravemente la eficacia y credibilidad del actual gobierno de México. Medios de comunicación han dado cuenta de conflictos graves. Esta lista no es exhaustiva de los conflictos presentes entre distintos actores de la 4T, pero sí ilustra una crisis permanente y creciente en esa formación.
Epigmenio Ibarra atacó a John Ackerman por traer intereses personales y políticos, junto con su esposa, Eréndira Sandoval (exSFP), y su grupo político, quienes ocultan mañosamente una crítica y diferenciación con el Presidente. Ackerman respondió atacando a Ibarra y, principalmente, a Mario Delgado por ser “un agente de corrupción y neoliberalismo” dentro de Morena. Anunció la creación de una corriente “de bases” de Morena para combatir la desviación de la línea política por parte del grupo dirigente del partido. Tanto Ibarra como Ackerman aseguran representar la verdadera línea política del Presidente.
Julio Scherer ha denunciado al fiscal general de la República, Alejandro Gertz, por tráfico de influencias, coalición de servidores públicos y asociación delictuosa. La cercanía de ambos personajes al Presidente y el conocimiento que ambos tienen de los asuntos personales de AMLO y su familia no podría ser mayor. Este conflicto es una daga envenenada en el corazón del Ejecutivo federal. Ambos reivindican cercanía personal al Ejecutivo federal. Su conflicto revela la podredumbre real del poder político de AMLO.
En el Senado de la República, Ricardo Monreal ha logrado mantener al grupo morenista en una situación de división interna. La mitad apoya la posición dialoguista de Monreal, mientras la otra mitad lo acusa de traicionar la línea política “pura” de AMLO. Monreal denunció la campaña de Morena de acusar a quienes votaron contra la ley eléctrica de ser “traidores a la patria”. La división entre moderados y radicales es manifiesta. Ambas posiciones declaran ser los representantes de la verdadera línea política del Presidente.
Mario Delegado, presidente nacional de Morena, teje diariamente la política del partido y, por la noche, Citlalli Hernández, secretaria general de Morena, la desteje. Delgado es acusado constantemente de ser un neoliberal, mientras Hernández encabeza a los radicales de Morena. ¿Qué es lo que realmente les divide? Dentro de Morena se afirma que Delgado apoya a su exjefe Marcelo Ebrard, para ser el candidato presidencial de Morena en 2024, mientras Hernández apoya a Claudia Sheinbaum para esa candidatura.
Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum son, dice AMLO, los dos posibles candidatos presidenciales de Morena en 2024. Sus grupos chocan constantemente dentro del partido, donde se acusan los unos de ser neoliberales y los otros de ser radicales. Este choque alimenta visiones profundamente diferenciadas dentro de Morena y sin reconciliación a la vista. Su choque puede abrir las puertas a una tercera, y aún oculta, candidatura.
Mientras ocurren estos disensos dentro de Morena, la ministra de la SCJN Yasmín Esquivel impidió que un juez entregara datos al INE sobre presuntos actos de corrupción de Pío López Obrador. La ministra protege al Presidente y sus familiares de ser investigados por corrupción. Todo el sistema político está puesto al servicio de una familia. Una familia que empieza a sufrir al acercarse el fin de su reinado. Este fin de sexenio anuncia más rebelión en la granja morenista entre quienes quieren ponerse a buen resguardo, mientras su movimiento se hunde por conflictos internos que son augurio de su fin.
