Patria y vida

Los cubanos que exigen libertades políticas, democracia y respeto a los derechos humanos son considerados un peligro para el control estatal sobre la población.

Ante la ominosa presencia de los altos mandos de la dictadura cubana en México, y las dulces palabras de cariño y felicitación expresadas por el Presidente mexicano, se hace necesario hacer un alto en el camino para evaluar qué es lo que se festeja.

Cuba fue inicialmente un proyecto revolucionario buscando la libertad y el progreso ante un gobierno represor. Con el tiempo, ese proyecto se disolvió, convirtiéndose en lo que había combatido y derrocado: una dictadura cívico-militar, ahora la más longeva de Latinoamérica.

En un primer momento, la revolución quiso construir un Estado fuerte, capaz de impulsar el desarrollo económico y social con igualdad. Las contradicciones se hicieron sentir rápidamente con el vecino estadunidense, que tenía grandes intereses económicos invertidos en la isla y no veía con agrado ese nuevo “Estado fuerte” en conformación. La descolonización en el mundo tomaba fuerza y los revolucionarios cubanos no estaban ajenos a esas improntas libertarias. Líderes de Cuba hicieron eco de esas demandas y países africanos, los de Magreb incluidos, fueron visitados frecuentemente por los cubanos. En tiempos de crispación por la Guerra Fría entre los bloques capitalista y socialista, el liderazgo cubano optó por asociarse con el soviético. Y así empezó la conformación de una economía centralmente planificada, un sistema de servicios sociales universales, un régimen político de partido único y la promoción de la “revolución mundial desde Cuba”, empezando por América Latina.

Con la honrosa excepción de México, todos los países de América Latina sufrieron guerrillas importadas desde Cuba. Hoy, el ELN de Colombia es la última organización guerrillera subsistente de aquella época, promovida por Cuba.

Todo ese esfuerzo de economía planificada, servicios sociales universales y guerra en América Latina fue financiado totalmente por la Unión Soviética. Pasó de ser colonia de Estados Unidos a ser colonizada por la URSS. La economía cubana no tenía en esa época, como tampoco la tiene hoy, capacidad para generar los recursos para financiar su sistema. Prueba de ello es que cuando desaparece el apoyo soviético en 1991, empieza el llamado “Periodo especial”, que tuvo, como efecto, el empobrecimiento generalizado de la población, acompañado por el significativo deterioro de los servicios médicos y educativos del Estado.

La idea de que Cuba goza de un sistema de salud y educativo superior hoy es un mito. Fue cierto durante la época en que la Unión Soviética era el sostén prácticamente único de la economía. Para la URSS, Cuba era un anaquel brillante en la propaganda política de la Guerra Fría. Hoy, los anaqueles cubanos están vacíos.

Pero lo peor fue que Cuba adoptó el sistema político totalitario soviético del partido único. En algún momento Stalin decidió que la receta marxista era el partido único. Ni Marx ni Trotsky ni Lenin dijeron eso. Pero convenía al nuevo Estado socialista consolidarse bajo ese lema. Y así sucedió en Cuba. La consigna del Estado cubano es “Patria o muerte”.

Cuba evolucionó rápidamente hacia un régimen totalitario, aún más represivo que el gobierno de Batista que derrotaron en su momento. Hoy gobierna una dictadura no-proletaria de una clase cívico-militar de empresarios que enriquecen a sus familias con el comercio internacional. Esconden sus riquezas en bancos del exterior, además de bienes raíces y negocios con otras dictaduras, como Corea del Norte, China, Rusia, Irán y Venezuela. También hacen negocio con cubanos que “prestan” sus servicios a gobiernos y empresas internacionales, a precio de esclavos.

Dentro de Cuba predican la revolución y encarcelan a quienes se atreven a exigir más libertades, mientras fuera hacen jugosos negocios personales, aunque en representación del gobierno nacional. Los juniors de la revolución son los operadores en el exterior.

Los cubanos que exigen libertades políticas, democracia y respeto a los derechos humanos son considerados un peligro para el control estatal sobre la población. Por eso, una canción titulada Patria y vida es, hoy por hoy, un lema revolucionario y presagia el derrumbe inevitable del régimen totalitario en Cuba.

La pugna en Cuba se resume en dos consignas: “Patria o muerte” del gobierno y Patria y vida de quienes desean y promueven el cambio democrático.

Apoyar acríticamente y de forma servil a ese régimen, como lo hace López Obrador, solamente puede tener dos explicaciones. Una sería que el Presidente mexicano es guiado por conocimientos limitados sobre lo que sucede en la isla e ignora la verdadera situación que prevalece ahí, pues sus asesores tienen otros intereses. Y la otra explicación sería que su enamoramiento con Cuba se debe a que ve en ese sistema el modelo político-económico que quisiera repetir en México.

Y usted, ¿cuál opción considera que explica el posicionamiento de López Obrador?

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